La última confesión (tango)
No me hagan hablar así
bajo los efectos de mis defectos
no quiero pedir perdón
por las heridas de un amor
que era perfecto.
No debería estar aquí
hablando de mis balas en su cuerpo,
no comprenderán mi dolor
les podría mentir o peor:
serles sincero.
A ella que siempre creyó en mi
que nunca me olvidó
anoche la deje para siempre
con un agujero en su corazón
y su alma desparramada solamente.
Se los juro, yo la vi
entre caricias y abrazos,
su perfume extrañaré
nunca más tendré ese placer
ni su boca en mis labios.
Tarde cuenta yo me di
que ella era todo en mi vida,
ya no puedo pedir por ella a dios,
¿por qué no le dije adiós
cuando disparé, ni que era mía?
No me hagan hablar así
bajo los efectos de mis defectos
no quiero pedir perdón
por las heridas de un amor
que era perfecto.
No debería estar aquí
hablando de mis balas en su cuerpo,
no comprenderán mi dolor
les podría mentir o peor:
serles sincero.
A ella que siempre creyó en mi
que nunca me olvidó
anoche la deje para siempre
con un agujero en su corazón
y su alma desparramada solamente.
Se los juro, yo la vi
entre caricias y abrazos,
su perfume extrañaré
nunca más tendré ese placer
ni su boca en mis labios.
Tarde cuenta yo me di
que ella era todo en mi vida,
ya no puedo pedir por ella a dios,
¿por qué no le dije adiós
cuando disparé, ni que era mía?
