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Las virtudes de mi madre - en el mes 10 de su partida - Poemas de Adalberto Jerez



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Categoría: Poemas de Amor
Las virtudes de mi madre - en el mes 10 de su partida
Poema publicado el 25 de Octubre de 2020

Las Virtudes de mi Madre
Mes 10 de tu partida - 24 Octubre 2020

Mi vida creo recordar,
Desde los 5 o 6 años de nacido,
En el silencio logro observar,
Todo lo ya vivido.

Todo está congelado,
Como dispuesto en un pesebre,
Con esa compañía bonita,
Que Dios dispuso que tuviese.

Como abejas en un panal,
Así era mi bello hogar,
Cada quien se mueve y vuelve,
Siempre en ese andar,
Buscando polen para endulzar,
La mente y el paladar.

Mi primer grado, ¿cómo olvidar?,
Y mi maestra María Belén,
Que una lágrima me logró sacar,
En el último encuentro al saludar,
Pues su afecto y abrazo, cada día,
es más especial.

Los años de formación
Es un tiempo fundamental,
Donde no solo crece el niño aquel,
Sino también, los que viven con él.

Y así empieza el año escolar,
La cartelera hay que adornar,
Primera fecha, día de la Raza,
Con las tres Carabelas de la Reina Isabel,
Y su capitán Cristóbal Colon,
El decidido navegante aquel.

Pues no fue mejor la ocasión,
Era fecha de descubrimiento,
Tanto el grito de Rodrigo de Triana,
Como la sorpresa de mis maestros,
Al ver las pinturas del niño Adalberto.

Cada quien debía llevar
Un dibujo para adornar,
Y ahí surgía la pregunta,
De quien eran las pinceladas,
Que en la cartulina yo presentaba.

Pues así fue como surgió
El otro descubrimiento,
Era mi madre que me ayudaba.

como una Van Gogh profesional,
La Pinta, la Niña y la Santa María,
Aquellos, inmortales tres barcos logró plasmar,
De majestuosa forma espectacular.

Mientras las discusiones
Por cual nombre dar,
A cada barco en particular,

En tan vivas presentaciones,
al lado del timón junto a Colón,
todos allí creíamos andar,
con la brisa Marina que nos soplaba,
rumbo a esta América a conquistar.

Desde aquel día,
Toda la escuela era adornada,
Con las cartulinas
Que ella pintaba,
Según fecha se celebrará.

Después me di cuenta
Que el descubrimiento,
Fue solo para mí,

Pues la directora, la niña Amparo,
Ya conocía sobre esas destrezas,
Pues ya influía en su formación,
desde el Colegio Santa Ana y
Las manualidades,
que ella tanto recomendaba.

Después fue el repujado y la costura,
Siendo este último,
En la que más durara.

Son los dones y los talentos,
Que el gran Dios creador,
Nos pone allí adentro.

Después siguiendo su exploración,
Dios le presentó a mi madre otro gran don,
en los números y caracteres,

Y de allí un buen trabajo,
Llegando un día a casa
con un gran cajón,
fue así como conocimos
el primer televisor.

Así seguimos y ella avanzaba
en la búsqueda de la
Felicidad, por todos tan anhelada.

Fabricantes de esperanzas y sueños,
Como buena mujer, sobre todo el de
Desterrar la pobreza del Universo..

Todos seguíamos muy tenazmente
Con los valores y la formación que
Ya estaba echada,
de forma sólida y enraizada,
pues no hubo mejor docente,
Como los abuelos,
Bárbara y Don Vicente.

Hoy nos encontramos a un nuevo mes,
24 octubre, es el mes diez,
De tu partida a ese largo viaje.

.. y, recordando las tareas de primer grado,
Cuando con tu mano sobre la mía,
Me orientabas en esas primeras planas,
Yo sé que hoy, pasa lo mismo,
En cada fecha y estas letras que te dedico.

Es esta tu obra,
En la que de nuevo pones,
tu mano sobre la mía,
Y me orientas y me guías,
en cada frase,
Para escribir estas líneas,
En este sublime homenaje.

Que hoy, se centra,
sobre tu gran lucha en esa vida,
Donde aún seguirás viva,
Por las semillas que aquí sembraste.

En todas estas fechas,
Siempre estás acompañada,
Hoy 24 octubre con el cumpleaños,
De tus dos sobrinas,
Las hijas de tus hermanos,

Marjuli la de Julián,
Y de Vicente su hija Andreina,
A quienes un Feliz Cumpleaños Cantamos,
deseándoles larga vida,
Muy llenas de bendiciones.

En este mes de octubre,
En el que el 13 tu cumplirías, 
También celebramos el 3,
El cumpleaños de Teresita,
Al igual que el 26 el aniversario,
De la boda de tu hermano,
Mariano con Deomira,
Quien el traje blanco
Que ese día lucio,
Fue por ti confeccionado.

Con especial bendición,
Pal fruto de esa unión,
El hijo José Mariano,
Mucha salud y protección.

Rogando al cielo también
Por Ana Carolina
y mama Hilda,
Todos unidos como familia.

A todos, mencionados o no, les deseamos,
En esta fecha tan especial,
Dios los colme de bendiciones,
Con la provisión que siempre ha de dar,
En estos difíciles tiempos
Que nos tocó atravesar.

A toda la familia mil bendiciones,
Sé que estas recibiremos,
Desde esa estrella,
De donde nos cuidas y observas.

Hoy también recordamos,
Con afecto tan especial,
A aquella otra madre tuya,

Que en ese pesebre recuerdo,
Como tantas mujeres de bien,
Que su nombre sin ella querer, alardeaba,
Pues su presencia y obrar eran luz y claridad.

Clara Pérez se llamaba,
Y hoy 24 a tres años de su partida,
Igualmente, con honores recordamos,
A una vida ejemplar, de mucho amor dar,
Y grandiosa generosidad y Vida.

Entre oraciones y buen juicio,
Nos invitaba al rosario en familia,
En aquellos tiempos de la infancia.
Bendito sea Dios, tenla muy alto,
En tu santuario bendito,
y cuida mucho a su familia,
Los que nos quedaron acompañando.

No podría culminar,
Sin mencionar,
Uno de los más grandes,
Agradecimientos,

El día que no quería yo volver,
A mis jóvenes estudios universitarios,
Por meras cosas de adolescente,
Pero que a la semana todo quedo listo,
Por la enjabonada, que recibí.

Pasaje en mano,
Y al auto bus,
Pa Maracay yo me fui,
a seguir buscando esa luz.

Caso contrario, ¿que habría pasado?,
Ese es el valor de acción y el regaño
en el momento más necesario.

En esta tarde del 24 de Octubre del 2020,
Al sonido de la recia lluvia del Amazonas,
y entre estos dos majestuosos ríos,
El Orinoco y El Caroní,

Donde todo es calma, y silencio,
En medio de esta pandemia,

No hay mejor escenario para
Recordar, orar y escribir, en esta fecha,
tantas cosas buenas,
Que de niño tú me diste,
Y Diosito nos ha dado,

No dejo de recordar,
Aquella habitación, del seguro social,
La de tu partida, el 24 diciembre,

Que, durante tantos años,
Veía desde el frente,
De mi otra casa,
La de Doña Elsy y Don Benito,
Donde vivía mi compadre Eduardo,
En aquellos años de mozos.

Que iba yo a imaginar,
Que en esa habitación del frente al balcón,
La de aquel bello Hospital,
sería tu monte Calvario,
donde expirarías, en tu Cruz,

…y que tanto yo miraba,
En aquellos tiempos,
que iba yo a imaginar ¡¡ …

Recordando con especial
Admiración por la tenaz
Búsqueda de mujer, luchadora,

Que, como María, sin parar,
Con valor y sin quejarse,
Luchan en cada uno de sus días,

Adornando por siempre ese pesebre,
que se trasmite de generación en generación,
hasta los últimos días.

Tus hijos
24oct20


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