Él



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Él
              Poema I

Él tenía los ojos hechos a tronzar la hostilidad
que depositan los relojes y los desvanes,
sus miradas iban derechas a desligar el sueño
sus mismas intimidades.
              
Él se dedicaba a escuchar.

Las ventanas aún no habían creado el secreto
      del color del tiempo
y ella no tenía tampoco de manera precisa un labio               
      más arriba otro.
Era el tiempo de olvidar.

              

* * * * *

                            Poema II

Era también el tiempo de crecer la hierba
y de las sonrisas verosímiles de las infancias
escondidas entre una pared y una palomilla.
              
Todo tenía la dulzura y la inexactitud del rosario
      de la aurora
y dormía en el aire una gracia postrera de
anochecer de invierno.
Él se quedaba dormido siempre a la misma hora.
              
* * * * *

                            Poema III

Transpuesto su mirar brotaba por entero
y los vientos orientaban anteojos y vals.
              
Se afirmaba al lado de cada esquina y de cada mano.

Había una viveza de tierras anheladas
y todo tenía gracia y nada de melancolía.
              
Él se dedicaba a andar.

              

* * * * *

                            Poema IV

A lo largo de su frente dormían los cipreses.
              
-Ella andaba como viva
espiando iniciales y ojos renacientes.
              
Nadie aguardaba aquel amanecer en la línea insuficiente
de los cipreses.
              
-Él estrenaba un corazón dilatado
que causaba sorpresas dolorosas.

              

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                            Poema V

Había pendientes como meridianas resueltas,
indecisiones respondidas como roturas,
fábulas como amables semblantes,
tempestades como algas antiguas,
cuadros como platinos,
números como sueños.
Era el tiempo del tiempo y nada había que hacer.

              

* * * * *

                            Poema VI

Era el tiempo.

Basta con decir que ella nacía en cada instante
y nacía desnuda siempre y siempre tibia.
              
Basta con decir que eran las sombras y las antenas,
que eran los pájaros y las violetas,
que eran el abanico y las puntas de las estrellas.
              
Basta con decir que eran ella y su tiempo
en accidente limpio y sombra exacta.
              
Él cabía vivo en cualquier sitio.