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Ella y Él - Poemas de Álvaro Cunqueiro



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Ella y Él
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008

                            Noviazgo 1

Cigüeñas geográficas en mi noviazgo novio.
Un tiempo claro como un ojo de rueda de vidrio.
Yo en el medio de litorales y aviones platino
ciudadano de corrientes submarinas color tibio.
Mi claraboya en brújula silvestre:
un árbol por el Norte, Oriente hecho
de moluscos, Sur de riberas liquidas.
Yo de noviazgo. En las manos arcos iris,
vidrieras verde-tierno y colgaduras finas.
Ni una sombra ni desvanes tímidos,
inocentes como negros en domingo
el corazón en el pecho, risueños como esquis.
Bailar aguas ligeras y sueños desprendidos
de las cantigas más nuevas. Sumando vals y faros.
Inhuible noviazgo estelar de cerezas,
amante de cristales. Yo lo tengo.

              

* * * * *

                            Poema 1°

La casa tenía el rostro desdoblado por sus mismos techos
y ninguno de los dos sabía como comenzar a romper el encaje
de las grietas de las paredes.
              
Ella andaba desnuda por los alambres de las lámparas.
Él tenía un codo descolgado de su lado izquierdo
y un haz de habitaciones estrechas le subía hasta los ojos.
              
Tampoco nadie sabía cómo adormecer las exactitudes de la luz
y era el día cabal de la invenci6n de un pequeño amor
en una escalera de caracol.

              

* * * * *

                            Poema 2°

A la cama le habían crecido infinitamente los pies.
              
-Ella alzó una mano para alcanzar aquella línea de
arco que se tronzó de ojos contra los suyos
y hubo un instante melancólico que llegó hasta las
pestañas de él con una frialdad inocente de descampado.
              
A la mañana le había venido de muy remotamente lejos
una gracia sutil de microscopio.
              
-Él imaginaba una luz anónima
que supiese contar cómo pasó el talle de ella               
al lado del vidrio de su recuerdo incauto.

              

* * * * *

              

              Noviazgo 2

Los fragmentos de espejos amaban ríos.
Amistades con la sal. Con las cosas más antiguas.
Una novia de las fuentes y de los pájaros novios.
Los cabellos despiertos. La sal imagen mansa,
central de noches vivas. La luna cosa antigua.
Una piedra hierve su talle. El río anda.
¡Qué inexactos y justos los colores de la novia!
Un ave sonora como una margarita,
síes y noes naturales sabor de flor reciente.
Cada espejo una vena escurridiza y fría
donde gotea el olor de los ríos desiguales.
Sobre silencios nítidos la novia de los pájaros.
He ahí la dormida. Un pecho sólo.
Una novia de cosas. Como en cualquier estampa
los fragmentos de espejo amaban ríos.

              

* * * * *

ELLA Y ÉL
              
Poema 3°

Ella y él anduvieron los triángulos tibios de la confluencia
      de los ríos
espiando la orilla del vidrio carnoso de
      sus mismos ojos.

La sombra era la más lejana carne de las cosas.
              
Ella avanzó por delante de los codos y los rostros
liados y hubo un estruendo vacío que sonó a melancolía               
de los astros que pierden el milagro del eclipse.

Él se quedó con sus propias manos en aquella despedida.

              

* * * * *

              

              Noviazgo 3

Mirad los árboles cómo sueñan las      hojas florecidas.
¡Yo tengo un árbol! ¡Mirad la novia novia!
Cada sueño deposita grietas en las manos.
Mirad como se fueron haciendo los dedos.
Todo anda revuelto con mi sangre reciente.
La luna tiene un hombro. El río un pez.
Yo tengo en común una ventana con un pájaro.
Esto es un labio y aquel otro una manzana.
¡Como una feria todo! ¡Mirad la novia novia!
Las palomillas se ríen de su talle
Mirad los ojos como cipreses nublados,
¡Como cipreses no! Como ojos simplemente.
¡Yo tengo pies! Hay una sombra ligera.
La sombra tiene un mar. Un mar pequeño.
Nadan en él las cosas. Nadan suaves.
¡Mi novia novia! Mirad las plantas.
!Yo tengo frío. Una vergüenza sensitiva.
Mirad como todo yo estoy revuelto.

              

* * * * *

ELLA Y ÉL

                                          Poema 4°
                            
En las ventanas de las cascadas se habían mudado los ojos
distantes de los amaneceres.
              
Ella comenzaba a ponerse más para aquí de las manzanas
conservadas en nieve fría.
              
Se veía el tornar del movimiento en las naturalezas muertas
y la casa estaba toda llena de fragmentos de espejo
para disimular la ceguera de la carne indecisa.
              
Él tenía ya una sonrisa meditativa
y la luz era como un gran árbol colgado de su magín.
              
Esto era cuando ella decía palabras occipitales
y después murió.

              

* * * * *

                            Noviazgo 4

Noche azul de silencio
esquina de sí misma
oída por las amables
galerías de la luna.
              
Nadie piensa la lejana
melancolía tibia
de los espejos de luto
de tus ojos primeros.
              
Creciste como mansa
angustia de vidriados
alambre sin respuesta
de tu sxo solícito.
              
De una luz naufragada
entre rosales verdes
hiciste quince años
-Un abanico con pájaros.
              
La noche que no desciende
te vuelve a nosotros ahora
como puente sin río
o ventana en tierra firme.
              
Una estampa de sueño
tu fábula ahoga
desnudos tus cabellos
de antigua novia nueva.
              
De "Poemas do si e non" 1933
Tr. de Vicente Araguas




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