Balada viii



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Balada viii
Quien quiera ver la célica morada,
de mi Hipálita, busque la mirada.
              
De los ojas de Hipólita desciende
el Ángel del Amor en llama viva;
el pecho frío como un ascua enciende
y el ánima tan dulcemente aviva
que cuando de la tierra se desprende
dice: "Al Edén he sido transportada".
Quien quiera ver la célica morada,
de mi Hipólita busque la mirada.
              
Versión de Carlos López Narváez