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Canto i: el temor de los dioses - Poemas de Antonella Palma Terán



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Categoría: Poemas de Amor
Canto i: el temor de los dioses
Poema publicado el 18 de Abril de 2020

El temor de los Dioses en un solo canto
su vida es eterna como su encanto
les temen a las flechas de un solo arco
esta leyenda empieza con el navegar de un barco
 
el Dios del mar amó una mortal 
los cielos celestes y su abismo coral
recuerdan como el arrullar de las olas
fueron creadas para conquistar a una sola
 
Poseidón a través de las aguas la mira
y su aroma percibe cuando respira,
en su rostro brilla una tierna sonrisa
el Dios de los mares la besa con brisa
 
Su latir se detiene al ver su reflejo
el agua es un confín y es un espejo
desear lo mortal es vivir con miedos
hay un secreto que no cuentan los aedos
 
El poder de un Dios no conoce frontera
así que la convirtió en una hermosa sirena
de su amor nacían las bellezas del mar
y ella a su amado le solía cantar
 
Su voz se oía en los cielos y en los mares
los vientos de Eolo con sus cantares
llegaron tan profundo, hasta el Reino de Hades
quien solo así olvidaba sus males
 
Los Dioses desde el Olimpo los envidiaban
sus amores mortales con el tiempo olvidaban
ellos se sentían traicionados por Eros
quien no soportaba el sentir de los celos
 
Oyó Eros entre reclamos y quejas 
Ate que habló como un alma vieja
“Los Dioses piensan que entre los enamorados
No está tu poder y de ti dudamos”
 
Entonces Eros confesó la amarga verdad
Como ellos cedió a la perplejidad 
“¿Cómo pudo nacer el amor sin mí?” se preguntó,
“¿No soy acaso yo el Dios del amor?”
 
Así que bajó desde el Olimpo pensando,
en qué frecuencia estos dos estarán vibrando?
“Deberán explicarme como crearon ese sentimiento
sin haber primero estado en mi pensamiento”
 
Las alas de Eros eran plateadas bajo la luna
y allí estaba ella, bella como ninguna
temblaba Eros al ver su hermosura
“¿Cómo puede una mortal lucir tan pura?”

Se iba acercando lento a la dama
pero Poseidón percibió el latir de quien ama  (como lo entendiste?)
levantó un muro de agua y los mares se agitaron
fuertes e impetuosas las olas lo alcanzaron
 
Eros herido yacía entre las rocas
“Amado mío me proteges, pero así te equivocas,
tu ira no recuerda que es huésped en tu reinado
no sabemos por qué hasta aquí él ha viajado”
 
Sus palabras calmaron el corazón del Dios
Eros no creía lo que veía entre los dos
el temperamento de un Dios placado por una mujer
“Esto es algo que no puedo creer”
 
Sus poderes sanaron las heridas de piel
y ahora parecían dorados sus ojos color miel
Poseidón bajó el muro con su tridente
“¡Habla Eros, no adivino lo que hay tu mente!”
 
El Dios del amor no sabía que decir
solo la verdad él quería descubrir
su ingenio impulsaba al Dios a mentir
pero sintió una sola frecuencia en sus latir
 
“Eros sé muy bien porque has venido,
no quiero problemas solo eso te pido”
El Dios de los mares abrazaba su amada
y ella en su silencio juiciosa escuchaba
 
“Que no te ciegue tu Ego mi querido Poseidón
yo he venido hasta aquí para entregarte un don,
ver los corazones de los Dioses siempre me ha angustiado
ver los corazones de los humanos me ha decepcionado
 
Pero estoy aquí parado frente a ustedes y veo un solo ser
el estado del amor es difícil de comprender
veo que tu alma, no deja de pensar
en qué sería de ti sin poderla amar
 
Ella es mortal y tú no puedes cambiar 
¿Cómo vas a enfrentar lo que ha de llegar?”
la joven entonces miró a su amado
las lágrimas del Dios eran color azulado
 
Ella contestó con un tono amoroso
“Sé que no entiendes, pero no es doloroso
tener la eternidad y lo mortal querer amar
piensas que no sé qué se siente en tu flechar
 
Dudas de tus poderes y buscas una razón 
pero tú sabes que no hay reglas para el corazón   
la verdad es que tu un Dios no dejas de ser
y no te imaginas la inmensidad de tu poder”

Poseidón amaba tanto esa mujer
era parte del mar, era parte de el 
acariciaba sus hombros mientras lloraba
Eros veía una luz que sobre ellos brillaba
 
“Eres algo que vibra dentro de mi
no temo la muerte yo soy parte de ti
el peor castigo es no tener a mi lado
el respirar de mi ser amado”
 
Esas palabras la sirena susurraba
y esas palabras por los mares viajaban
las corrientes del mar entre ellas chocaban
el océano sus aguas lento enfriaba 
 
El Dios del amor más confundido estaba
una mujer a Eros de amor le hablaba,
esos dos lo tenían desconcertado
el Dios del amor miraba los enamorados 
 
“Tu voz será en el agua un eterno canto
en las conchas y en la tempestad de mi eterno llanto”
Poseidón estrechaba la mano de su amada
y con un suspiro delicado el, la besaba
 
“Amado mío lo difícil en el amor es corresponderse,
el tiempo nos ama y parece detenerse
He valorado cada instante de mi vida
solo con conocerte me siento agradecida”
 
Solo entonces Eros supo lo que había que hacer
pero lo conflictivo seria el secreto esconder
“Concédeme demostrarte que soy el Dios del amor
ustedes son arte, pero yo soy el pintor” 
 
Engañar el tiempo es algo prohibido 
pero alterar su conducta no es algo indebido 
El Dios del amor lo sabía muy bien 
no lo había hecho una vez, lo había hecho cien
 
“Cada cosa hermosa merece su nombre
mírame sirena que no es cosa de hombre,
el poder de la palabra encierra energía
en la eternidad tu morirás y vivirás cada día
 
Por lo tanto, hoy entre los mortales tú mueres
sin nombre, olvidada por los seres que quieres
pero hoy mismo renacerás con toda tu gracia
despierta entre las aguas, tu eres Salacia
 
El rayo de luna al tocar tu piel 
probará cada noche tu sabor fiel
los amores dulces la luna defiende
no juzga condiciones de ellas trasciende

Selene te congelará sin dolor alguno
entonces probará el corazón de Neptuno 
si el amor de los dos es leal y real 
Eos tu alma convertirá en luz boreal
 
Así será de noche, pero al amanecer 
la luz de Apolo te hará renacer
como un cálido abrazo de tu amado sentirás 
con las sales del mar te formarás 
 
Entre las aguas celestes tu estarás,
serás parte de mí y amada serás
por lo contrario, si no es real el sentimiento
la eterna agonía será tu arrepentimiento”
 
Con estas palabras Eros había actuado 
Afrodita el Ego de su hijo había probado
Ares sonreía a su amante Afrodita 
la belleza de la Diosa el respiro le quita
 
Y la sangre de un Dios se debe probar
para saber que es digno de su venerar
los Dioses viven probando ser el mejor
el no ser digno te convierte en mortal o peor
 
Los Dioses con castigos perpetuos se desquitan
aun se oye Sísifo y Atlas que gritan
las Danaides no aprenden de su error 
mientras Prometeo sufre con su eterno dolor
 
Los Dioses confabularon a favor de los hechos
se sentían orgullosos y satisfechos
Atenea sonreía al ver su misión completar
la unión de los Dioses por un solo amar
 
El Dios de los mares no lo podía creer 
un peso de su hombro sintió caer 
“Te amo al pensamiento mi amada Salacia
los mares verán tu belleza color flor de acacia”
 
Y en ese momento los corales de los abismos
cambiaron colores por cromatismo
Salacia y Poseidón lloraban de felicidad
su voz se escucharía por toda una eternidad
 
Zeus desde el Olimpo creó una fuerte lluvia 
para limpiar las lágrimas es que diluvia 
“Los comunes mortales la confunden con tristeza 
para el cuerpo es frescura y para el alma es belleza”


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