El magnolio
El magnolio no sabe que lo miro,
o acaso sabe que lo miro y calla,
sin inmutarse, erguido en la alameda,
indiferente a cualquier conjetura.
Me paso largo tiempo contemplándolo,
tratando de adivinar lo que piensa,
¿Alguien sabe lo que piensan los árboles?
¿Alguien puede negarlo o afirmarlo?
Hay seres que hablan sin palabras
y que no necesitan la escritura,
¿Alguien sabe si sienten o no sienten?
La respuesta, en verdad, no me importa.
Me basta con mirarlo y con dejarme
invadir por su indolente belleza.
(Santander, 17 de septiembre de 2008)
El magnolio no sabe que lo miro,
o acaso sabe que lo miro y calla,
sin inmutarse, erguido en la alameda,
indiferente a cualquier conjetura.
Me paso largo tiempo contemplándolo,
tratando de adivinar lo que piensa,
¿Alguien sabe lo que piensan los árboles?
¿Alguien puede negarlo o afirmarlo?
Hay seres que hablan sin palabras
y que no necesitan la escritura,
¿Alguien sabe si sienten o no sienten?
La respuesta, en verdad, no me importa.
Me basta con mirarlo y con dejarme
invadir por su indolente belleza.
(Santander, 17 de septiembre de 2008)
