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Te quiero, no me pegues - Poemas de Antonio Oyola



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Categoría: Poemas de Amor
Te quiero, no me pegues
Poema publicado el 28 de Febrero de 2017

Recuerdas otros días,
recuerdas otros momentos,
otros ratos compartidos,
otras historias diferentes.
Nunca llegaste a pensar ni a imaginar
que esas malas palabras mal respondidas
eran una mala señal de otros futuros,
siempre defendiendo su mal humor
y sus malas formas.
“Está cansado, trabaja demasiado”
excusas para engañar al mundo
o quizás para engañarse una misma.

La primera vez, solo un grito,
¡será el vino!
excusas del alcohol.
Siempre perdonando y excusando,
delante de todos tan amable,
tan agradable.
¿Será que he hecho algo mal?
Más excusas,
¡Mañana le prepararé su comida especial!
¡Se lo merece!
¡Trabaja tanto!
Excusas, mirar a otro lado.

Al día siguiente más excusas,
más gritos,
más lamentos,
más lágrimas.
¡NO LLORES!
¡CALLATE!
Golpe.
Sangre.

Más llanto,
más lágrimas.

Golpe.
Sangre.

Puerta que se abre,
mundo que se cierra,

Llanto,
lágrimas,
dolor,
pena.

Puerta que se cierra,
mundo que se abre.
Llanto,
lágrimas.

Al día siguiente,
más disculpas,
¡Lo siento cariño, se me fue la mano!
¡Es que me pones …!

Más excusas,
labio partido,
ojo morado.

¿Que le digo a mis amigas?
¡Mejor no les cuento nada,
el no es así,
habrá tenido un mal día!

Excusas, miedo, pena, …
¡Seguro que ha sido culpa mía!
Mañana se le habrá pasado

Otra noche,
una noche más oscura,
la luz se tiñe de rojo.

Golpes en la cara,
golpes en el cuerpo,
patadas en la vida.

Noche roja,
dolor rojo,
lágrimas rojas,
mundo rojo.

Llueven lágrimas rojas en la alfombra,
un cuerpo derramado,
un alma rota,
un ave sin alas que se agota.

Alguien grita en la puerta,
alguna vecina asustada,
gritos, voces lejanas,
algo se rompe en el alma.

Luces y sirenas,
ruidos estridentes,
luces que deslumbran,
gentes corriendo.

El tiempo pasa lento,
ya no hay prisa,
ya no hay pena,
todo está en paz.

No más golpes,
no más daños,
no más gritos,
no más sangre.

Una semana de hospital,
un ramo de flores en la mesilla,
una nota entre las flores:
“Te quiero cariño, perdoname”

Unas flores, unas letras, unas palabras,
todo resumido,
todo perdonado,
volvemos al comienzo.

Unos días de descanso,
sin golpes ni gritos,
desoyendo las razones
continúas tu rutina.

Todo ha terminado,
ya pasó,
fue una mala racha en el trabajo.

El me quiere,
la culpa fue solo mía,
no supe esperarle,
en algo debí fallarle.

El me quiere,
yo lo quiero,
los dos somos felices,
los dos nos queremos.

Noche negra, noche triste,
noche de tormenta,
rayos en el cielo,
golpes en la tierra,
lluvia torrencial en las ventanas,
lágrimas tristes en tus ojos.

Sangre derramada,
golpes en la puerta,
golpes en el cuerpo,
gritos fuera en la escalera,
gritos sofocados en tu boca.

Sin llanto, sin gritos,
sin dolor, sin pena,
sin aliento, sin vida,
sin nada.

Más golpes en la puerta,
truenos en el cielo,
relámpagos rompiendo
la oscuridad del cuarto.

Ráfagas de luz
cortando las penumbras,
sombras alargadas
sobre sombras tenebrosas.

Golpes y más golpes,
gritos y más gritos.
Una paloma en las garras de un halcón,
un ala rota,
plumas en el aire.

Un alma rota,
un cuerpo roto,
una paloma cae hacia al suelo.

Lágrimas de sangre
desparramándose en la alfombra,
sombras inciertas
derramándose en las sombras.

Luces que gritan,
sonidos que iluminan.
Lo siento, perdóname, lo siento.
Grita mientras golpea,
no es tu culpa, es mi culpa,
golpes contra cuerpo.

Una última lágrima
se desliza en tu mejilla.
Lo véis, lo ois,
sí me quiere.

Mientras tu sangre se derrama,
susurras
me quiere,
es culpa mía,
me quiere,
susurras,
mientras tu vida se deshace.


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