Ay irak



Poemas » carmen serrano coello » ay irak

Ay irak
Nadie ha llegado para relevarme
en esta guardia permanente (soñada) para cuidar
el sitio de los crisantemos traicionados
por las vidriosas miradas de los brujos.
Las mañanas, los gorriones y la ausencia
con el líquido amarillo del desánimo
sirven el veneno de su fuerza en la copa
de las noches del agotamiento.
Se han apagado las linternas del fuego
y las cenizas buscan apoyos en el aire de este vaivén,
que produce la droga de las invocaciones
en horas de paz, cuando el canto de una niña
abre las ventanas del silencio y pone ácido en la calma.
Nadie ha llegado. Todos duermen en la zona de las desolaciones
después de los disparos y las bombas. Algunos
aun respiran sus muertes, a otros nadie ha podido unirles las pestañas.
Las iglesias entonan sus himnos y acarician el cabello
de tantos hidalgos de las defunciones que han besado la cruz,
para salvarse del odio de Dios después del homicidio,
donde el brazo del niño baila su temblor en el aire.