Conflagracion
Hablo de esta rama que ha colmado el patio,
de cómo en ella anidan los temores
y empiezan a empollar las serpientes.
Debo echar de mi entorno los gavilanes muertos
que devoran las horas. Los naufragios desgarran
con uñas venenosas el lienzo del presente. Se guarecen,
las más tímidas flores y los príncipes negros,
en la escala infernal de las sombras.
Cuando tú poseas los tesoros,
minero del silencio, trae las joyas y el fuego,
para el auto de fe
que este domingo entre Pentecostés y Adviento
quiero quemar serpientes y temores,
antes de que acaben de ascender las ramas que los cubren
y me cierren las puertas del rocío.
Hablo de esta rama que ha colmado el patio,
de cómo en ella anidan los temores
y empiezan a empollar las serpientes.
Debo echar de mi entorno los gavilanes muertos
que devoran las horas. Los naufragios desgarran
con uñas venenosas el lienzo del presente. Se guarecen,
las más tímidas flores y los príncipes negros,
en la escala infernal de las sombras.
Cuando tú poseas los tesoros,
minero del silencio, trae las joyas y el fuego,
para el auto de fe
que este domingo entre Pentecostés y Adviento
quiero quemar serpientes y temores,
antes de que acaben de ascender las ramas que los cubren
y me cierren las puertas del rocío.
