Y no puedes descifrar la alegoria
Un cielo vacío desequilibra la noche que llega,
con retazos e hilachas de tardes a zurcir la penumbra.
Alguien tose y escapa del rocío como de la epidemia
que transformó a las plantas en espectros. Evado
con mano insegura los combates. Los aguzados oídos
penetran la reunión de los insectos de la orquesta nocturna.
Te repliegas ante la perturbada realidad de la impotencia
por desoír el alerta que trató de salvarte.
Lástima que el genio te abandone en esta hora
que transita el sinuoso camino de la espera. Van llegando
Los cuatro Jinetes del Apocalipsis del final de tu tiempo. Alguien
pasa vendiendo el arco iris y no puedes descifrar la alegoría
Un cielo vacío desequilibra la noche que llega,
con retazos e hilachas de tardes a zurcir la penumbra.
Alguien tose y escapa del rocío como de la epidemia
que transformó a las plantas en espectros. Evado
con mano insegura los combates. Los aguzados oídos
penetran la reunión de los insectos de la orquesta nocturna.
Te repliegas ante la perturbada realidad de la impotencia
por desoír el alerta que trató de salvarte.
Lástima que el genio te abandone en esta hora
que transita el sinuoso camino de la espera. Van llegando
Los cuatro Jinetes del Apocalipsis del final de tu tiempo. Alguien
pasa vendiendo el arco iris y no puedes descifrar la alegoría
