Mintiendo
Poema publicado el 08 de Marzo de 2009
No debo decir más… y tú callar.
Sólo verte en un silencio silenciado por crueldad.
Asumiré que cada noche estoy con vida,
Permitiré a mi calor serte un momento,
Desterraré por dentro la agonía,
me aferraré a la esperanza que aún tengo.
Debo decirte que me he perdido…
¡Pero no puedo!
Hace tiempo la mañana refrescante
se volvió gélida… ya no quiero.
En silencio seguimos y entorpezco:
vacilo, me miento, me estrujo y te veo;
de pie me quedo y entonces ciego
mis ganas, mi coraje y mi deseo.
Hablas.
Me petrifico y te sorprendo.
Callo.
Ya sólo hablas; antes amabas.
Me inquieto, y tus palabras son mañanas,
así de blancas, así de oscuras.
Asumiré que aún sigo con vida,
pero el aire se escapa de mí.
Callas.
Tomas mi mano diferentemente:
me lastimas, me dañas,
tus manos ya son hirientes.
Ya tengo el alma ferviente:
Mitad triste, mitad vacía.
Ya no sonrío como lo hacía,
ya no me niego a negarme.
Mientes.
Conduzco mis heridas a mis labios
ceñiendo con hastío mi amargura,
quebrando con destrozo la ternura
de tus golpes que me mienten.
Sólo entonces me alejo.
Sólo entonces te acercas.
Sólo entonces… solos.
Me mantienen erguido…
A pesar de mi debilidad constante,
creciente y débil.
Huyes o te vas.
Sólo entonces me desplomo.
Caigo. Me derramo. Me muero.
Sólo entonces lloro.
Después de eso callo mi silencio
como un golpe de vida
que golpea todo el cuerpo.
Aún recuerdo esas noches
cuando en silencio te hablaba
de lo que hablaba el silencio.
pero te mentía:
ya escuché su voz,
es la tuya mintiendo.
Poema publicado el 08 de Marzo de 2009
No debo decir más… y tú callar.
Sólo verte en un silencio silenciado por crueldad.
Asumiré que cada noche estoy con vida,
Permitiré a mi calor serte un momento,
Desterraré por dentro la agonía,
me aferraré a la esperanza que aún tengo.
Debo decirte que me he perdido…
¡Pero no puedo!
Hace tiempo la mañana refrescante
se volvió gélida… ya no quiero.
En silencio seguimos y entorpezco:
vacilo, me miento, me estrujo y te veo;
de pie me quedo y entonces ciego
mis ganas, mi coraje y mi deseo.
Hablas.
Me petrifico y te sorprendo.
Callo.
Ya sólo hablas; antes amabas.
Me inquieto, y tus palabras son mañanas,
así de blancas, así de oscuras.
Asumiré que aún sigo con vida,
pero el aire se escapa de mí.
Callas.
Tomas mi mano diferentemente:
me lastimas, me dañas,
tus manos ya son hirientes.
Ya tengo el alma ferviente:
Mitad triste, mitad vacía.
Ya no sonrío como lo hacía,
ya no me niego a negarme.
Mientes.
Conduzco mis heridas a mis labios
ceñiendo con hastío mi amargura,
quebrando con destrozo la ternura
de tus golpes que me mienten.
Sólo entonces me alejo.
Sólo entonces te acercas.
Sólo entonces… solos.
Me mantienen erguido…
A pesar de mi debilidad constante,
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Sólo entonces me desplomo.
Caigo. Me derramo. Me muero.
Sólo entonces lloro.
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ya escuché su voz,
es la tuya mintiendo.
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