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Ciudad de la invención ¿muerto el rey? - Poemas de David Viola



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Ciudad de la invención ¿muerto el rey?
Poema publicado el 29 de Mayo de 2011

I

La perla que todo lo revela se fugó. Piel y oro. Sol y oscuridad. Es el obsceno camino del infinito que viaja hacia la más pulcra somnolencia que el miedo levanta. Todo se agita como en una surreal e imaginaria partida de ajedrez.

Esta vez el más ladino y silencioso ganara.

Avanza el peón.

II

Extraño “burlador de la carretera”, destruye los meñiques.
Atraviesa las autopistas.
Escala las paredes.
Siembra la creación.

Alejandría (hace años) también gozaba de la fertilidad de los sentidos, este viejo mundo renace día tras día del útero que el Nilo alguna vez alimento. Mascara y lujuria. Muerte y perdón. Todo es presa y ambición (según un adagio de Plutarco).

Aquí todo es acorde.
Nada cambio.

III

Autos, voces, taxis, roces, goces, todo se conglomera en el nido del Arcángel.

El aire se hace denso y espeso. El estuco de los edificios cae sobre la continua evolución que expande el hambre de la tierra y corroe el sedimento de las solitarias almas. Quien más que el astuto impenetrable. Vago y sombrío es el poeta de la confusión. Bebe el ron de la entupida novedad y vomita los tejados del inconformismo –cuanta razón tenias- en un par de semanas todo será igual que mañana.
¡Hasta siempre!

IV

Confieso que he pecado.
¡Aquí soy un verdadero blasfemo!

Le he bajado el pulgar a los ingratos y he sometido a la pureza de la verdad a los embusteros y timadores. He rezado por el perdón de los infieles y he pedido por el sueño del héroe de los mediocres. He fumado la lunática hierba de Calígula para no marchitarme y deshacerme en cenizas.

V

Como una morada rodante, el azorado vehículo transita por los abismos de la noche en la ciudad. El timador recorre los laberínticos pasillos del azar y tira los dados del tiempo donde almacena y digiere los retratos que les muestra la fauna más salvaje.

Mientras los mendigos duermen, el cazador se levanta.

Comienza a amanecer,
salen los perros,
se esconden los zorros.


Jaque al rey.

VI

Los bares de las calaveras aun no han cerrado sus puertas

El asfixio de la conglomeración humana no te deja pensar. La multitud va en una moribunda columna al compromiso. Corren por cada rincón, con la mirada pérdida, sin sueños, se mueven como una gran nube de langosta que traga sus propias condenas y la única luz que ven es la que atraviesa los barrotes de su ya cansado aliento.

VII

Los actores se preparan en el circo. Simulan gestos, saludos y sonrisas. Como pequeños gusanos desayunan de la carroña que el mundo les tira. Ellos dicen ser felices. Exponen sus “teorías” desde la mas profunda tosquedad. No saben que son engañados. Cambian capital por felicidad, y aun así no encuentran el bello don del paso del aburrimiento.

¡Vaya locura!
Películas comerciales,
despojan de imaginación.

Una jornada, es otra jornada.
Una mirada es otra mirada.
Aquí en el círculo no hay magia.
Aquí todo es vacío.

Solo el encanto del “erudito” los salvara. El argumento pide arrebatarlo.

El peón mata al rey.
Fin del juego.


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