Duermevela
A veces
el máximo placer
es el acto más cotidiano
atribuible al desorden
en que se vive ese instante.
Como el ruido nocturno de la naturaleza
hace que mi instinto
resucite del umbral perdido
en mis recuerdos, en mis ideas, en mi mente.
Aturdido y sofocado
con angustia y miedo
se abre el túnel
nunca se sabe qué saldrá esta vez.
Una vez ahí,
se descompone, gira, se mueve
colores, un relato
el crepúsculo del silencio ha llegado.
Otra noche cae
movimiento
llanto esta vez
demasiada agua, última exhalación.
A veces
el máximo placer
es el acto más cotidiano
atribuible al desorden
en que se vive ese instante.
Como el ruido nocturno de la naturaleza
hace que mi instinto
resucite del umbral perdido
en mis recuerdos, en mis ideas, en mi mente.
Aturdido y sofocado
con angustia y miedo
se abre el túnel
nunca se sabe qué saldrá esta vez.
Una vez ahí,
se descompone, gira, se mueve
colores, un relato
el crepúsculo del silencio ha llegado.
Otra noche cae
movimiento
llanto esta vez
demasiada agua, última exhalación.
