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Neblinas - Poemas de Gerardo Barbera



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Neblinas
Poema publicado el 08 de Diciembre de 2013

NEBLINAS


*

Llegó el silencio, las voces lejanas,
ese olor a hierba fresca, todo es frío,
el naufragio de selvas vírgenes,
los gemidos nocturnos, alas negras,
son las aves oscuras, solitarias.


**

Las suaves aguas del infierno eterno
amargan la luz de los ojos rojos,
florecen en mi mente los recuerdos,
como el lamento de las noches largas,
vagas estrellas  que se van durmiendo,
como el lucero gris de la mañana,
como el beso de cualquier  “te quiero”,
como la neblina del frío invierno.

***

La neblina, el mutismo, la quietud,
aquel volante seco, el ruido muerto,
el misterio cómplice de los árboles,
el horizonte floral del camino,
cielo apagado, tan blanco y eterno,
como la soledad de mil gusanos,
primera noche de los ojos negros,
de las sombras desvanecidas, sin sol,
la esperanza perdida en el pantano,
entre la furia de esos dioses viejos.

****
 
La gente grita, delirios de moscas,
cantan, bailan, le lloran a la noche.
Evoco nuestros secretos sagrados,
los últimos besos, tus labios rojos,
tan tiernos, tan míos, ese calor,
te sueño vida mía, yo te extraño.

*****

¡Oh Dios, cómo duele la soledad!,
¡cómo duele no verte, y te pienso!,
cantos de raras luces en mi mente,
el sonido de las mismas campanas,
es tu ausencia, mi dolor, el silencio.
Yo escucho la algarabía funesta,
soy otra plegaria más entre las sombras,
milagro, agonía, temor y muerte.


******

Marchitos harapos, humo y tinieblas,
ahora sus voces vienen de  lejos:
“Padre nuestro, Ánima de los Caminos,
espíritu celestial, te rogamos”.
Las sombrías  burbujas en el aire,
los rezos incoloros que se ocultan,
en cada destello gris de esas velas,
de ojos hundidos y sin esperanzas,
enfermos que se mueren, que se alejan,
entre himnos y sus cantos de alabanzas.


***
****

A mi lado,  templos de la maldad,
que duermen sobre barcas moribundas,
se alimentan de las luces aciagas,
del fulgor  de la Nada que nos llega,
más allá de la suerte desgraciada,
sin los despojos, sin almas, sin tumbas.


****                   
****

Efímeras imágenes de luz,
las nubes blancas de la última tarde,
todo navega en mis olas vacías,
no tengo cuerpo, ni paz, ni locuras,
soy balsa sin rumbo, sin mar,  sin Nada,
ya no hay sombras blancas, espirituales,
ni dioses alados de ojos azules,
sólo quedan restos de sangre cruda,
que invaden cada centímetro negro
y  húmedo de este barco que se aleja.


****                                       
*****

El miedo vuelve terrible, mortal,
sobre la imagen de la carretera,
de las terribles miradas de un muerto,
aquel  asfalto frío, doloroso,
lo último que vi, piedras y más piedras.


*****
*****

Al final, quedó este lodo, estos huesos,
la morada final de tantos sueños.
Aquí, el tiempo frágil es para siempre,
toda esta tierra pesada me aplasta,
muero lentamente, círculos negros
donde todo da vuelta sin regreso,


*****
*****

Era una  tarde dulce, voces, sombras,
la brisa negra, cruel, yo recuerdo,
la humedad de las caricias, el sueño,
largas horas,  sol caído, sin rostros,
melodías, las flores celestiales,
mi esperanza apagándose, el infierno.


*****
*****

Una luz en mi cara, muere el tiempo,
el resplandor, la vulgar carcajada,
trueno desgarrador en mis entrañas,
todo era muy verde, azul, blanco, verde,
ese dolor tierno en todas mis venas,
la niebla daba vueltas alocadas.

*****
******


El silencio invadía mis sentidos,
la luna se ocultaba para siempre,
el verde, la noche, la oscuridad,
llegó la  Nada, simple, soledad,
  era como volar, cerrar los ojos,
dormir siempre, sin temor, sin mañanas.

******
******
Tu amor, dónde está, no puedo partir,
soy la sombra en la neblina nocturna,
dónde estás, amor mío, dónde estás,
mi lamento solitario te llama,
dónde estás amor mío, no te vayas.


******
*******

Terror, el final había llegado,
así, sin avisar, como una maldición,
con ese aroma turbio de hojas secas,
en un instante frágil, tan nublado,
sin dolor, ni caricias, sin tu voz,
se fugaron tus besos, tu fragancia.

*******
*******

Por eso estiro mis manos, te busco,
aparto los gusanos de mi cara,
aparto la tierra, y no te encuentro,
siento tristezas, soledad, dolor,
quiero gritar, despertar en tus brazos,
dónde estás, vida mía, dime dónde.


  *******
  ********

Me acostumbré a ver las profundidades,
las aves negras desgarraban todo,
no quedaba ser, sólo la ansiedad.
En el suelo renacen  las angustias,
y las garras se llevan del  Edén
lo que alguna vez fue la esencia humana.
Así, crecía algo que no era cuerpo,
nació como el rocío de la mente,
ya no sentía nada, no escuchaba,
no hablaba, silencio, pensaba en ti.
Ser, soledad, angustia, pensamientos.

*******
*******

Esta existencia no es una aventura,
existo sin saber nada del sol,
ya no hay escritos sagrados, ni leyes,
no hay sociedad, matrimonio, ni flores,
yo soy el recuerdo de algún anciano.
Mi sombra ya se encuentra en esas voces
que me invaden con ese olor  vacío,
como las horas que se lleva el viento,
como el silencio de cualquier camino.

*******
********
 
Delirantes almas, gritos errantes,
  luces azules de  algunas lágrimas,
eran ellos, lo sé,  ¿tu voz?, ¿tu cara?,
rosas blancas de viejas esperanzas,
estoy atado con  cadenas largas,
te amo, mujer, te extraño, te recuerdo,
me siento triste, y sé de tus tristezas.

********
********

¡Dios, estaban todos! Ella lloraba,
Ellos, Sí, eran ellos, todos rezaban,
mi madre, mis hermanos, lejanías,
tú, esposa amada, vestida de negro,
y se fueron, dejaron un pañuelo,
traté de agarrarlo, no tengo cuerpo,
la lluvia que me agobia, tu perfume.
Mujer,  es tu dolor dejado en mi alma.

*********
*********

Qué nos queda  del camino vital,
soy payaso, fantoche vagabundo,
un clamor desgarrado, un duende verde,
al que le prenden velas religiosas.
El alma navega, busca el final,
no puede contra el destino, el azar,
bebe el agua insípida de los dioses,
y se duerme en el mar de la locura.

*********
*********

  La sinfonía de un ángel inútil,
la melodía de ánimas perdidas,
el baile de la ignorancia fugaz,
los mortales que ruegan por sus vidas
a esos dioses tan muertos como ellos,
borracheras milenarias, plegarias,
mujeres sin sexo, hombres sin almas,
vienen a pedir,  rogar…, qué sé yo.

*********
**********

Surgen peces en el aire, colores,
caricias ya olvidadas, toco fondo,
angustias que no mueren, yo la quiero,
risas alocadas, aquellas tardes,
esos ritos punzantes que te llaman,
siempre brotan tormentas sin clarines,
son ánimas, luceros que se apagan,
las voces me atormentan, yo te quiero,
sin promesas, ni milagros, tu amor,
que se vayan muy lejos con sus rezos,
yo quiero estar a solas…y soñarla.

**********
**********

Las flores,  las fragancias del pasado,
ya no escucho el reloj, toco la arena,
sólo lloran esas voces lejanas,
esa neblina oscura en la montaña.
Las voces hicieron una capilla,
en la puerta gris colgaron la imagen
de un rostro con sombrero, no soy yo,
pero, repiten, repiten mi nombre,
como si fuese la visión de un ángel.

**********
***********

Cuando la luna es clara puedo ver
las siluetas  de toda la ignorancia,
“Ánima del Camino”, así me llaman,
soy la estupidez, un ritual oscuro,
“Padre nuestro, ven ánima bendita”.
Soy el naufragio de muchas estrellas,
soy  todos los susurros olorosos,
el olor a tabaco, luz, licor,
y todos  piden cosas a mi espíritu.
Suponen que esa hediondez, y sus rezos,
me tendría que agradar,  ¡Santo Dios!,
sólo quiero verla, no pido más.

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***********

Las sombras, fantasmas  de las cavernas,
lloran, y se arrastran hacia el espejo.
yo soy la soledad, vulgar llovizna,
anhelo débil de la enfermedad,
el milagro que no llega, la Nada.

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Ellos son el temor,  ansias de vida,
buscan secretos que no encontrarán,
y lo saben, ya no hay nada para ellos,
ahí están, encienden las luces mágicas,
son la razón  absurda, luz de un día,
fuman cenizas,  desesperación,
me llaman y se aterran de mi nombre,
llega la noche, vidas que se van,
pronto estarán aquí, entre los demonios,
verán mis ojos, verán mi dolor.

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************

Soy  una mano sin carne, muy pálida,
tan aferrada al barro montañoso,
tres metros bajo la luz de la luna,
lo que se salvó de las aves negras,
tal vez, algún día encuentren  gusanos,
y todos  me lleven al lugar santo.

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Ese día nadie llorará, nadie,
yo lo sé, me estarán esperando,
los que vinieron aquel primer día,
entonces, el humo de esos  tabacos,
dejará un rastro triste  entre las flores,
la tarde, la carretera, la niebla,
podré cerrar los ojos para siempre,
vivir, soñar, y pronunciar tu nombre.

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*************

Yo siento el caer de la última gota,
la capilla es cada vez  más oscura,
todo muere como las luz del día,
yo, esperando que se lleven mis huesos,
pensando siempre en ella, yo la quiero,
y ellos, fumando y rezando a la luna,
a los magos perdidos, a la noche,
algunos besan mis fotos, los veos,
dejan flores, leen poemas dulces.

*************
**************

¡Malditos!,  nadie baja algunos pasos 
para buscar en la tierra mojada,
unos amarillentos dedos tiesos,
la mano descolorida de un muerto,
varios huesos, un pañuelo, tus besos,
una voz que te llama cada noche,
soledad, soledad, nadie responde,
siempre solo, bajo tierra, sin luz.
“Dónde estás, Amor mío, dime dónde”


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