Anticuario
A Jorge Eliécer Pardo,
Fanny Vélez, Nicolás Carvajal
y Federico Cóndor
El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos
del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámapara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche
la tienda del anticuario
El precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Cupido o de Llorente
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
La silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos
del anticuario
Candil que alumbra los rincones
de la infancia
¿dónde el baúl en que abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos?
A Jorge Eliécer Pardo,
Fanny Vélez, Nicolás Carvajal
y Federico Cóndor
El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos
del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámapara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche
la tienda del anticuario
El precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Cupido o de Llorente
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
La silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos
del anticuario
Candil que alumbra los rincones
de la infancia
¿dónde el baúl en que abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos?
