Memoria
A Omaira
Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo
camino de la aldea, llevando de la mano
un niño asombrado, tu rostro sereno,
tu sonrisa; mientras el río se inflama,
ruge, crece arrastrando la tarde
que se desploma entera, el viento,
la montaña, la aldea toda.
Memoria erguida en una bella garza.
A Omaira
Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo
camino de la aldea, llevando de la mano
un niño asombrado, tu rostro sereno,
tu sonrisa; mientras el río se inflama,
ruge, crece arrastrando la tarde
que se desploma entera, el viento,
la montaña, la aldea toda.
Memoria erguida en una bella garza.
