Viaje



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Viaje
1.

Bruma cubre las notas
del paisaje que avanza
por música de predios y parajes
entre las estaciones del sueño.
Caminos se alargan,
se pierden en llanuras humeantes.
Pasan mujeres con pesadas cargas.
Hombres ciegos se inclinan,
recogen semillas que lanzan al viento.
Como el arcano cero
mi maleta cuelga del extremo de una vara,
por estos lugares de pantano que arde.
¿A dónde va el camino en la oscuridad ceñida,
acaso hay camino
o sólo es la huella bajo el cieno?
Como el arcano cero mi destino es incierto.
Tal vez al final,
en medio de todos los escombros,
antes de huir,
el oráculo pronuncie la respuesta,
y el bosque guarde el eco,
el secreto intacto,
entre hojas y alas verdes.
Ojalá entonces la bruja
haya conjurado el sortilegio
del agua en el lago,
donde bestias primigenias observan,
vigilan.

2.

Un ave escapa,
huye de la sombra,
sus plumas se encienden en el vuelo,
iluminan la distancia.
El que busca la verdad en el despojo,
hurga la basura,
remueve los escombros,
viaja en la fuga de sus alas.
Allá la meta entre el ruido
de los sueños que se angostan.
Itinerario de la hora,
nada alcanza, nada satisface la conquista.
Acaso el cielo oculte la mirada
a nuestros pasos desteñidos como vestigios,
a la nube por donde asoma el rostro de Dios.
Tal vez el índice que señala la partida
o la llegada
es la verdad que se cuece al calor de su  retiro.
ocultamiento de los Hados,
¿quién camina en sigilo por la noche descalza?
¿Quién vigila la puerta que se abre
al encanto de encajes,
de visos y matices;
acaso el guardían de lo sagrado,
del misterio que guarece en el postigo,
o del polvo que se cuela por las hendijas del verbo?

3.

Arañas ascienden las lisas paredes del abismo.
Serpientes aladas persiguen la huella.
Alguien grita mi nombre,
intenta detenerme,
atraparme en sus membrans frías y viscosas,
en su reino de miedo:
entidad de oro y verbo,
de carne y espejismo,
de fuego y viento.
Vengo del lejo interior.
Precipicio sin fondo,
hondo silencio.
¿Para qué la luz si contiene la sombra?
¿De qué sirve la piel, si el alma se lastima?
¿A dónde los sueños que la vigilia espanta?
¿Quién mueve los hilos de este juego,
laberinto donde se pierde el frío
con su antorcha de abrigo apagada,
albedrío o destino,
pecado o inconsciencia?

4.

Vengo del lejano interior.
Vengo o voy.