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Mamá - Poemas de J Luz Sierra Enriquez



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Categoría: Poemas del Día de las Madres
Mamá
Poema publicado el 03 de Abril de 2011

Te extraño
en este aire depresivo
y con olor a muerte.

Me ahogo
vomito mis ganas de vivir
día a día por la mañana.

Vació
en una casa sin salida
en una habitación que no tiene entrada.

Te fuiste
Y juntos
el ruido y el silencio
el principio y el fin
la calma y el caos
la sombra y un ente luminoso
y contigo
muchas  partes de mí
nadie me quiere
nadie espera recoger mi cuerpo
quemarlo o enterrarlo
cuando escriba mi último recuerdo
mi herida no sana
solo
cargando la noche
sobre mis espaldas
sin remedio
por que  no puedo ahogarme
y amanecer
hundido en una botella
perdido en el alcohol.

Te fuiste
y me quedé solo
a velar tu cuerpo
a enterrar tu vestido de flores
y tus zapatos rotos
y la peineta que guardaba
insidiosa
un mechón de tus cabellos.

Te fuiste
me quedé solo
a respirar este aire tuyo
lleno de medicinas
con batas blancas
y el tufo de hospital
con el olor a cáncer
que me ahoga.

Te fuiste
y tu nombre
fue borrado de esta tierra
pero en la noche
lo he visto prendido  a una estrella
brillando más que una luz en un cristal.

Maldita locura
al demonio las emociones
y las lágrimas
las ganas de morirse
bajo un aguacero
empapado de lluvia triste
quiero que me sepulten
en el fango donde dejaste tus huellas
aquella tarde de pies descalzos
vivo
ido por el hartazgo
que me ofrece la tristeza
existo solo por que sufro.

La oquedad que dejó el silencio
aún  hace que huela tu esencia
en el cáncer que se espantó con el miedo
y la silla apolillada
con un rechinido
reclama tu presencia
la cocina y los platos
gritan por tus manos flacas
el detergente se muere
se corta
ya no lo untas sobre la camisa sucia
la estufa no enciende
y las cerillas te guardan luto
en su caja amarilla de cartón.

¿Por qué
Quedé marcado?
La tristeza usa mi alma como habitación
y mis noches como patio trasero

¿Por qué no me llevas contigo?
me abrazas
con el calor
que sentí
cuando nos corrió mi Padre
en la seguridad de tu rebozo
y mi cabeza acomodada
sobre tus manos
llenas de las mejillas del poeta.

¿Por qué no me llevas?
me abrazas
me acaricias la cabellera
que ya casi es blanca
rala
como la tuya
y me hablas
y me dices que me quieres
me cantas
me arrullas
me hace falta
me haces falta.

Llévame
úntame tu enfermedad
y un poco de tu sufrimiento
de tu fuerza
de tu obsesión
por cuidar a tus hijos
y tu resignación
al saber que morías.

Te confieso:
me he  portado mal
quemé la sal en el comal de las tortillas
deje mi plato con mucha sopa
y la cama parece nido de gallinas
te prometo confesarme
y le diré al Padre que a veces te retobé
y que no quiero limpiar mi cuarto
y cuidar de la cama
arreglándole  las cobijas
colgándole las almohadas boquiflojas
y limpiarle las boronas
de pan y tortilla
huellas del hambre
que se han comido mi cuerpo.

Te prometo que vaciaré todo el vaso de leche
el licuado en la noche solo dejará recuerdos
llévame contigo
me abrazas
seré feliz
arrancaré de tajo mis tristezas
y juntos los dos
haremos un pacto
seremos felices solo un instante
mientras dure la eternidad.


    II
No te vayas
¡Mira!
no lloro
¡Ve!
observa
es el polvo
de la muerte
que me ha secado los ojos
y ha vaciado
sus lodos sobre mi camisa
no fue mi culpa
si me ves mugroso
con la cara chamagosa
y el pelo hirsuto
ha sido el aire
que penetró mi alma
y la hizo jirones
exprimió limones y mucha sal
sobre mis heridas.

Si grité
y desgarré el espacio
que hallé en mi cama
fue para no darte lata
y no decirte que sufro
que por las noches
mis brazos
no pueden con mi cabeza
me rindo
al sereno abandono mi cuerpo
vaya rutina nocturna
vueltas y vueltas
ansioso por que se cabe la noche
y se vaya con los monstruos y demonios
que me molestan diariamente

No te vayas
mamá
espera un poco
el cielo no morirá si faltará algún ángel
Dios nos dará permiso
muchos siglos más
te leeré poesía
letras donde he guardado tu nombre
para siempre y hasta siempre.
.
¿Qué será de mí?
¿Quién acomodará el cuello chueco
cada vez que visto  mi camisa?
Me perderé
en el tiradero de basura de mi cuarto
y moriré de hambre
o de sed
o de miedo
o sin cariño
sin afecto.

Las tortillas
resienten tus manos
y el comal me retoba en la cocina
la estufa no prende
y los platos en tremendo mitote
han reclamado tu ausencia
no te vayas
quédate solo un minuto más
mientras duermo
cobijado por tu presencia



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