El ruiseñor
Aun herido, ruiseñor, tu cantas.
¡Aun herido!
es más grande tu cantar alegre
que el dolor agudo de tus alas.
Allí estas sobre mojada hierba,
añorando tus límpidas alturas
que ayer tus alas disfrutaban.
Allí estas en plena tierra
que hasta ayer con desdén mirabas.
Allí estas...
¡Y sin embargo cantas!
¡Cuánto quisiera aprender de tí,
de tu pequeñez simbólica,
de tu gallardía de ave,
de tu dolor de alas rotas,
de tu cantar arrogante!
¡Aun herido, ruiseñor, tu cantas!
Aun herido, ruiseñor, tu cantas.
¡Aun herido!
es más grande tu cantar alegre
que el dolor agudo de tus alas.
Allí estas sobre mojada hierba,
añorando tus límpidas alturas
que ayer tus alas disfrutaban.
Allí estas en plena tierra
que hasta ayer con desdén mirabas.
Allí estas...
¡Y sin embargo cantas!
¡Cuánto quisiera aprender de tí,
de tu pequeñez simbólica,
de tu gallardía de ave,
de tu dolor de alas rotas,
de tu cantar arrogante!
¡Aun herido, ruiseñor, tu cantas!
