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Sentado en un vetusto pupitre - Poemas de Jesus Maria Garcia Ubaldo



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Sentado en un vetusto pupitre
Poema publicado el 26 de Enero de 2010

Sentado en un vetusto pupitre de madera llorada, con un folio en blanco sin pensamientos escritos y una tersa pluma sin palabras que escribir, he conservado,  en el misterio de la nada, el recuerdo del tiempo y del espacio que brotaban como los márgenes de la humanidad, horizontes de lo contingente y de lo eterno.
El tiempo, ermitaño oculto de los vientos, se abrazaba a la piel de los rostros, y sobre el espacio, lienzo de la vida y de la muerte, se extendía la duración de la carne y del espíritu. Todo en un mismo beso: rostro, carne y espíritu.
Recuerdo este beso, agonizando entre lágrimas de angustia.  Aquí y ahora me rodea el silencio como una paradoja de esperanza donde mis sentidos sueñan y palpan el sin sentido de lo real. Mis sentimientos perciben, hirientes, recuerdos irónicos de un ayer difuso por el círculo de la nada, que me rodea y me asedia como una losa oscura sin epitafios; que cincela voces de olvido en mi conciencia, ceñidos a mi memoria insípida.

Mi conciencia se desliza por una torre de Babel sin principios ni fines, como un cuadrado intemporal de círculos sin destino...

Mis palabras...,
No sé qué es “un mí”, no sé qué es “una palabra”.
Las palabras aúllan desordenadas sin sus significados..., buscando el orden de un Logos, la carne de la verdad. Las letras se deforman y se evaporan como lágrimas de incienso mojado.
El silencio... ¿Estoy condenado a morir eternamente solo, en un mutismo de recuerdos vigilados por la nada? :
"Un yo sentado en un pupitre de madera cansada, con un folio en blanco sin pensamientos escritos y una tersa pluma sin palabras que escribir... "

Puedo soñar, pero... ¿Qué es soñar?
Puedo pensar y sentir, pero... ¿Qué es pensar y sentir?
Puedo doler y sufrir, pero... ¿Qué es el dolor y el sufrimiento?
Puedo amar, besar y abrazar, pero... ¿Qué es el amor, el beso y el abrazo?
Puedo reír y llorar, pero... ¿Qué es la alegría y el llanto?
Puedo vivir y morir, pero... ¿Qué es la vida y la muerte?
Puedo tantas cosas..., pero... ¿Qué son esas tantas cosas que tantas veces puedo hacer y no tienen un comienzo enamorado?
Sólo sé decir "mis recuerdos...", que retumban en el frío metal de la nada, una indefinición inexistente, transformados en filos de muerte que rasgan la carne del horizonte humano en busca de una ventana donde respire la brisa de la comprensión de mi existencia y llore enamorado de una paz que la nada no me permite vivir.
Un grito aturdido de dolor inerte y silencioso martilla mi conciencia:
¡¡MI VOZ Y MI PALABRA, ¿DÓNDE ESTÁ MI VOZ Y MI PALABRA SIGLO XXI?!! 
Recuerdo que esta oración es el recuerdo de algo anterior a mí:
Yo escribía versos y los recitaba...
Yo “ME” contemplaba y “TE” contemplaba...
Yo "ME" escuchaba y "TE" escuchaba, pero se me diluyeron “los sentidos” a través de los desagües espurios del olvido. Los recuerdos, los instantes y los deseos  desembocaban en el inmenso cementerio de los silencios estentóreos humanos que esperaban la resurrección de la “palabra”.
¿Puedo estar recordando eternamente sin sentido mi pasado, sin saber que es el pasado, sin presente y sin futuro? Como si toda mi existencia hubiera estado esposada en una quimera, retenida en contra de su voluntad, en un infierno autista sin luz, deshabitado y lleno de nada; una existencia circundada por el círculo crepitante de la nada, pero sin comprensión.

Perdí el aliento ya cansado de nada saber y de nada comprender. Circundado por un sin sentido puro de la nada se decidió en mí que se cerraran mis párpados y se extendiese un silencio puro ¿a mi conciencia?, a una conciencia llena de esperanza y resurrección aunque no supiese que era la esperanza y la resurrección.

Se sucedieron los silencios más puros, hasta los horizontes más insospechados que la humanidad pueda silenciar su grito. Yo esperaba, esperaba y lloraba una contradicción indecible e incomprensible, me golpeaba brutalmente, una y otra vez, contra los invisibles muros inexistentes de la nada hasta que ya casi, última oportunidad para la  humanidad, moribundo... desde lo más ultrainterior de mi angustia sin comprensión surgió una nueva CREACIÓN en la tonalidad de Re, en forma de tenue y suave, casi insignificante, llama espiritual.
En su origen era un punto de luz, fuego, esperanza, plenitud inalcanzable en lo infinito que en segundos se convertía en un sol expandido por todo mi ser, se iba extendiendo en ondas concéntricas que arrasaban un pecado de muerte original originado, sometido al vértigo de la soledad, dejando sembrada la semilla de una tierna paz perfumada de sacramento.
Nunca sentí un silencio más clamoroso de divinidad. ¡Nunca, nunca! Sentí un silencio tan eterno de amor puro. Lloré... y mis lágrimas redimidas iban retirando las escamas silenciosas de la nada, descubriendo el verdadero sentido de mi existencia. Y a su vez aparecieron tres letras a mi memoria, también redimida: V, O, Z. ¡VOZ!
Mi ser se desgarraba pero ahora de sentido brutalmente significativo. Se unieron como Trinidad y sonaron como sangre de mi sangre y carne de mi carne, comprendí que me pertenecían, como la bondad, la belleza, la verdad y la justicia pertenecen a Dios.
Me miraba jadeante de misericordia, había surgido como un fuego a mi boca, ella rezumaba la Verdad, parecía andrajosa como si la hubieran violado, asesinado y sepultado en el círculo de la nada...  tomó la palabra y me dijo:
"NO ME VOLVÁIS A ARRANCAR DE LA CARNE DE LA VERDAD..."
Me rogaba y suplicaba envuelta en lágrimas de amor resucitado.

•       Dejadme sonar y significar con sentimientos de puro amor gratuito, dejadme que me funda en vuestra carne como cuerdas misteriosas de un decir creador y me desvele como el puro discurrir de las aguas  que manan de las altas cumbres transparentes y humildes. Dejadme ser creación en el mundo...

Yo te devolveré, me decía, tu espacio, tu tiempo, tu esperanza, tu amor, tu fe, tu todo necesario para ser signo, símbolo donde lo divino te plenifique; Pero, por favor, te lo suplico ¡DEJADME QUE SUENE LIMPIA Y CREATIVA, LLENA DE LO DIVINO!

Yo estaba atónito, absorto, admirado y sorprendido ante lo que estaba escuchando porque todo se me descubría como la devolución de la Palabra, yo podía "Decir". Había recuperado todos los significados perdidos entre el vacío marmolíneo de la nada.

Dentro de mi ser retumbaba todavía la VOZ con una verdad que me quería advertir de algo más que al fin me descubriría el secreto de aquella nada angustiosa:

•       ¿No recuerdas que todos los hombres de la Historia hasta este final del siglo XX habéis ido mordiendo la vida a la palabra hasta dejarla en el más absoluto silencio?
En vuestra Palabra tan solo existían asfixiantes lupanares de la mentira, la traición, la infamia, la calumnia, el engaño y la muerte hasta la nada más infernal.
¿No recuerdas que me hicisteis escupir ordenes de destrucción y de muerte?
¿No recuerdas las lágrimas heridas de la Palabra abandonada y humillada, impotente y pobre, ahogada por las manos culpables, irresponsables y esclavas de ideologías comunistas y fascistas? Yo gritaba retorciéndome: PAZ, PAZ, PAZ, PAZ... hasta morir asfixiada.

Vuestra maldad, que no es vuestra naturaleza sino desvío de Dios, serpenteaba entre cada letra de cada palabra que pronunciabais sobre vuestros semejantes, no erais dueños de vosotros mismos, alguien o algo os impulsaba a matarme obsesivamente como VOZ y  PALABRA más elemental, me condenasteis en el tribunal de la opresión al más absoluto escalofrío de silencios marginados de sentidos.
Yo... en aquel momento quise devolverme al silencio absoluto y vagar desordenadamente por todos los sin sentidos de vuestro ser.
¿No recuerdas que todo hombre fue arrastrado a la extinción sonora de su conciencia?
Tú, quedaste como el NOE preservado, conservado y reservado al posible sentido de la Palabra Creadora donde ser recreado cuando llegases a la extenuación de la búsqueda de tu esencia, de tu pregunta y tu respuesta, de tu descanso más insoportable ante la duda. En ti quedó grabada la Palabra más insonora del Cosmos insondable y de tu más íntima oscuridad luciente.
Tenías que dejar de pensar atormentado por la nada y extender a tu más íntima fragancia de ser enamorado la flor  resucitada de la esperanza donde tú y tus semejantes amordazasteis y casi destruisteis: LA VOZ Y LA PALABRA.

¿Recuerdas lo creado y recreado, recuerdas la Palabra asesinada, recuerdas el fuego purificador de mi conciencia...? El Padre materno; El Hijo, Jesús de Nazaret, el Cristo, amante de la víctima; y el Espíritu de Dios,  jovial transeúnte enamorado de conciencias heridas.

CANTA, CANTA, CANTA, CANTA recreemos el mundo hasta que las flores sean flores; los árboles, árboles; los ríos, ríos; los mares, mares; las montañas, montañas; los animales, animales; el hombre, hombre; la mujer, mujer; la vida, vida; la muerte, muerte; Dios, Dios; todo sea todo porque nuestro Dios Yahveh lo ama todo hasta lo indeciblemente indecible. 

¡SEAMOS HUMANIDAD CANTORA DE VIDA Y NO DE MUERTE!


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