Salmo desolado



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Salmo desolado

¡Qué ganas de llorar sobre la cama!        
¡Qué ganas de gritar sobre la almohada!
¡Qué ganas de sentir que tú me llamas        
como llama una niña abandonada... !

       

¡Qué ganas de decirte en el oído        
que mi amor es un poco de agua hirviendo
que hierve más y más hasta el gemido,        
que hierve hasta quedarse maldiciendo!

       

¡Qué ganas de decirte que te quiero        
con ojos de rencor o lagrimeados...
Qué ganas de tener un cancionero        
para cantarte todos los pecados!

       

¡Y qué ganas de ser viento errabundo        
para llegarte al cuerpo enamorado
y meter las dos manos en el mundo        
hasta tocarte el borde del costado!