Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1899.
A los siete años escribió en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, «La víscera fatal», inspirado en un episodio del Quijote, y a los nueve tradujo del inglés «El príncipe feliz» de Oscar Wilde.
Es una de las grandes voces de la poesía contemporánea, autor de numerosos ensayos, cuentos y poemas, entre los que se destacan «Ficciones», «Historia universal de la infamia» y «Los conjurados»,traducidas a más de veinticinco idiomas.
El Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores en 1961, compartido con Samuel Beckett, fue el punto de partida para lograr su reputación en todo el mundo occidental. Recibió luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico, el Premio Cervantes, el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, y el Premio Nacional de Literatura en 1956.
Falleció en Ginebra, Suiza, en 1986.
Tú cuya carne, hoy dispersión y polvo, Mirar el río hecho de tiempo y agua Entre mi amor y yo han de levantarse Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Yo que soy el que ahora está cantando. Tarde que socavó nuestro adiós.
No son más silenciosos los espejos
Ni más furtiva el alba aventurera;
Eres...
pesó como la nuestra sobre la tier...
I
En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora ha...
En el bronce de Homero resplandece tu nombre,
negro vino que alegras el corazón ...
Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava ...
En la honda noche universal
que apenas contradicen los faroles
una racha perdida
ha o...
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún mist...
y recordar que el tiempo es otro río,...
trescientas noches como trescientas p...
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, com...
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo s...
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las n...
¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónd...
Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras ...
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
Y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anv...
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se ...
Hasta la hora del ocaso amarillo
cuántas veces habré mirado
al poderoso tigre de Bengala...
Está bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
...
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha. ...
Todas las cosas tuvo y lentamante
Todas la abandonaron, La hemos visto
Armada de belleza. ...
Dios, que salva el metal, salva la esc...
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que ...
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido ...
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anv...
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por úl...
¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la ...
Seré mañana el misterioso, el muer...
Recuerdo mío del jardín de casa:
vida benigna de las plantas,
vida cortés ...
En la sala tranquila
cuyo reloj austero derrama
un tiempo ya sin aventuras ni asombro...
Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y...
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa com...
De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido ...
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
...
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con ma...
Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La...
Entra la luz y asciendo torpemente
de los sueños al sueño compartido
y las cosas reco...
¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto ...
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leer...
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los ...
Manuel Flórez va a morir.
Eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sa...
Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y e...
Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere e...
Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro c...
Escrituras de luz embisten la sombra, más prodigiosas que
meteoros.
La alta ciudad i...
Dakar está en la encrucijada del sol, del desierto y del mar.
El sol nos tapa el firmamento, el...
Traiga cuentos la guitarra
de cuando el fierro brillaba,
cuentos de truco y de taba,
...
No quiero ser quien soy. La avara suerte
me ha deparado el siglo diecisiete,
el polvo y la...