Encuentro con el ángel
Hoy he conocido al ángel.
Ganas dan de llorar. Qué terca criaturilla miserable, desa-
seada, vanidosa. Qué plumas grasientas de supervivien-
te de marea negra, qué calva vergonzante cubierta de
pelo ralo y engominado, qué barriguilla lúbrica, qué
falta de dignidad, qué intentos de cohecho, qué grose-
ras familiaridades, qué burdo narcisismo y qué tartajeo.
Por no hablar de la ridícula estatura de corneja...
No me cautivan las aventuras de la humillación. Me negué
a decirle mi nombre.
De "Cuaderno de Berlín"
Hoy he conocido al ángel.
Ganas dan de llorar. Qué terca criaturilla miserable, desa-
seada, vanidosa. Qué plumas grasientas de supervivien-
te de marea negra, qué calva vergonzante cubierta de
pelo ralo y engominado, qué barriguilla lúbrica, qué
falta de dignidad, qué intentos de cohecho, qué grose-
ras familiaridades, qué burdo narcisismo y qué tartajeo.
Por no hablar de la ridícula estatura de corneja...
No me cautivan las aventuras de la humillación. Me negué
a decirle mi nombre.
De "Cuaderno de Berlín"
