Piedra y cielo de roma



Poemas » jose garcia nieto » piedra y cielo de roma

Piedra y cielo de roma
       

Ese dedo de Dios, eternamente               
acercándose al hombre -y no lo toca-,
ese soplo encendido de su boca               
que da sentido a un torso y a una frente,

ese ser poderoso y derribado               
que recibe la llama de la vida
en la carne, de amor estremecida,               
en el barro, de amor humanizado,

no son tuyos; no has sido tú el maestro,               
ni el creador, ni el oficiante diestro;
no era tuya la mano que pintaba.               

Eras el obediente y conducido.
Dentro de un paraíso, aún no perdido,               
también a ti el Señor te señalaba.