Temprano, pero no tanto
Temprano, pero no tanto
a Angel Pivín, hermano.
Temprano, pero no tanto,
así en verano como en invierno,
cuando la claridad del día
me convoca
te recuerdo hermano
tan lejos y tan cercano.
Temprano, pero no tanto,
así en otoño como en primavera,
te convoco hermano,
cuando el sol cubre de calor el Mediterráneo
o las nubes encapotan
el cielo del Monte Carmelo.
Temprano, pero no tanto,
cuando el pocillo de café
aún tibio es una promesa
y la cucharita es una flecha
apuntando hacia la luna,
te ofrezco hermano
estas palabras de bienvenida,
cuando aún la mañana es una esperanza
en la calurosa y húmeda identidad
del asfalto que limita
la avenida y la esperanza.
©José Pivín
Haifa – Israel
Temprano, pero no tanto
a Angel Pivín, hermano.
Temprano, pero no tanto,
así en verano como en invierno,
cuando la claridad del día
me convoca
te recuerdo hermano
tan lejos y tan cercano.
Temprano, pero no tanto,
así en otoño como en primavera,
te convoco hermano,
cuando el sol cubre de calor el Mediterráneo
o las nubes encapotan
el cielo del Monte Carmelo.
Temprano, pero no tanto,
cuando el pocillo de café
aún tibio es una promesa
y la cucharita es una flecha
apuntando hacia la luna,
te ofrezco hermano
estas palabras de bienvenida,
cuando aún la mañana es una esperanza
en la calurosa y húmeda identidad
del asfalto que limita
la avenida y la esperanza.
©José Pivín
Haifa – Israel
