La mujer que ame pero que nunca vi



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La mujer que ame pero que nunca vi
Fue como ver el Sol acostarse en el mar en pleno atardecer del fuerte San Sebastian,
como la escasa brisa que me acariciaba cada dia, sumergida en el viento lienzo de lo que siento,
mis ojos vendados pero el alma abierta, porque el corazon no necesita ver para sentir, y te sintio y en el te vi, recostada a mis ilusiones, mis sueños y pasiones que despertaste en mi ser.

Cada noche hacia de la Luna su mejor espejo, de cada estrella de su sonrisa el reflejo, su voz que no paraba de recitarse en mis oidos, como aves en su nido que pregonan un cantar...

La ame...desde el instante que se sento en mi balcon, para acompañar mi soledad, mis estragos de autoestima fragil y volatil, desde que prometio nunca dejarme cuando las espaldas de los demas era mi unico horizonte, y yo en el cielo olvidado del suelo, podria tener todo el universo, pero no bastaba si faltabas tu.

He visto la arena de mi alma, las pisadas y tus huellas, que en tu silencio son solo recuerdos, y tu rostro lo dibujo en mis insomnios, las redes donde mis peces cayeron y tu el pescador que a lo lejos me sujetabas de la tempestad de un mar recio dispuesto a ahogarme.

no conoci el brillo de sus ojos pero si el resplandor de su alma, la pared de mis entrañas esta enmarcada por cada una de sus enseñanzas, sus juegos de niña que me hacian ver que no todo es madurez.
No toque sus manos ni senti su tenue piel, pero toco mi corazon y mis sentidos, enamoro hasta el odio a enamorarme, convirtio de cada enojo un detalle para acercarse mas a mi.

Y aqui estoy puente del olvido, de recital de canciones de desencantos, parte de un pasajero pasado, con mis frases a cualquier transeunte de esta calle, y no al mural donde anhelo que se detenga su vista y se de cuenta lo vacia que esta mi vida, porque necesito de ella....de la mujer que ame pero nunca vi, que desee sin tocarla, que extrañe sin hacerme falta, que hago de cada poesia una plegaria para clamar su presencia en esta estulta vida que espera que vuelva a mi.

y prometi no mencionar su nombre, y prometi no decirle que la quiero, usted que me lee sepa esto, querer es poco cuando se aprende amar, y las promesas solo atan la manera de expresar, los sentimientos que nacen sin pedir permiso, el fuego sumiso de este piso alfombrado de mis sueños, y el grito desesperado que ocasiona la agonia de no consumirme como cera encendida de vela de dia, cuando no hay necesidad de encenderla si no hay oscuridad para brillar.

La mujer que ame, pero que nunca vi, la que amo y veo a ratos pasearse en el jardin de mi alma, donde la sembre desde que sus palabras germinaron en mi ser.