Escrito a cada momento...
Para inventar a Dios, nuestra palabrabusca, dentro del pecho,su propia semejanza y no lo encuentra,como las olas de la mar tranquila,una tras otra, iguales,quieren la exactitud de lo infinitomedir, al par que cantan...Y su nombre sin letras,escrito a cada instante por la espuma,se borra a cada instantemecido por la música del agua;y un eco queda solo en las orillas.¿Qué número infinitonos cuenta el corazón?Cada latido,otra vez es más dulce, y otra y otra;otra vez ciegamente desde dentrova a pronunciar Su nombre.Y otra vez se ensombrece el pensamiento,y la voz no le encuentra.Dentro del pecho está. Tus hijos somos,aunque jamás sepamosdecirte la palabra exacta y tuya,que repite en el alma el dulce y fijogirar de las estrellas.
Voy bebiendo en la luz, y desde dentro
de mi caliente amor, la tierra sola
que se entrega a mis pies como una ola
de cárdena hermosura. En mi alma entro;
hundo mis ojos hasta el vivo centro
de piedad que sin límites se inmola
lo mismo que una madre. Y tornasola
la sombra del planeta nuestro encuentro.
Tras el límpido mar la estepa crece,
y el pardo risco, y la corriente quieta
al fondo del barranco repentino
que para el corazón y lo ensombrece,
como gota del tiempo ya completa
que hacia Dios se desprende en su camino.
