5 votos
2 visitas/día
3966 dias online

La mujer - Poemas de Nicanor Parra



Poemas » nicanor parra » la mujer




La mujer
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008

La mujer llena de hijos no tenía donde vivir
Una mujer que era madre, que era hermana               
Esposa no era, había sido
Una maldición pesaba sobre ella
Sobre su cabeza pesaba un cielo lleno de nubes               
Y sobre sus pies pesaba todo
Yo estaba ahí de paso
Una especie de antimujer que lo vislumbra todo               
El otro platillo de la balanza
Pues podía ser hijo como que efectivamente lo era               
Podía ser padre, hermano
Podía ser esposo.

La mujer había elegido el lecho de un río para levantar sus tablas               
Los utensilios domésticos yacían amontonados
Paisajes, matorrales se veían
Se veían piedras.               
Todo esto ocurría en el corazón de una isla
Qué isla era aquella dios santo               
Dios Santo
quién era yo para reírme de Cronos
Preguntaba a la hija idiota qué es aquello               
Apuntando con el índice hacia unos cerros próximos
¡Nieve! respondía ella
Correcto, era nieve. En verdad era nieve.               
Me daba vuelta y sin dejar de reír preguntaba de nuevo
Mirando ahora hacia el otro confín.               
Nieve respondía de nuevo.
Estábamos rodeados de nieve
Pero era el corazón del verano.               

Pensamiento profético:
Toda esta gente va a desaparecer.
Pensé que esa gente podía desaparecer               
Los hijos mayores podían ser hermanos
Porque la sangre se había mezclado hacía tiempo               
Los hijos mayores hablaban
Decían frases
Partirían ellos
Ellos se presentaban en forma de imágenes               
Tomaban sus sombreros y se retiraban.

"El frío los hará desaparecer"               
Ese pensamiento siniestro se apoderó de mí
El lecho del río se llenará de agua               
Etc., etc.

Entonces yo partí en busca de víveres
Prometí volver con algo seguro
Hacía esfuerzos para no fracasar               
Pero las piernas me temblaban
Salí al camino
Pero no, felizmente no               
Aquélla no era una tierra desolada.
A ambos lados del camino descubrí chozas               
Los pequeños palacios de los campesinos
Chozas miserables es cierto               
Pero chozas de tierra: no de tablas
Poco a poco me fui acercando a ellas               
De ellas salía humo
Con el rabo del ojo vi un corredor
Ensayé una pregunta, fracasé               
Ensayé otra pregunta que extraje del fondo del espíritu
Fracasé
              
Aquellas mujeres me enjuiciaban
Dios Santo para qué me enjuiciaban aquellas mujeres               
Si yo sólo era un transeúnte
Un quijote que no conoce los caminos               
(Con el nombre de la isla me hubiera bastado)
Pero ellas hacían muecas               
Se reirían seguramente
Pregunté dónde podría alquilar una casa               
Habrá por aquí una casa que se alquile?
La imagen de la mujer anterior no desaparecía               
Yo trabajaba para ella
Sufría posiblemente sufría
Quería sacarla del abismo
              
Seguí entonces por los caminos
El camino mismo me hacía marchar               
Deambulando siempre
Sin perder completamente las esperanzas
Siempre mirando hacia atrás               
Llegué a un villorrio
Pero las chozas habían sido quemadas
Solo quedaban los esqueletos
En un recodo del camino encontré una posada               
Un anciano que vendía menestras
Vendía vino
Descripción del anciano:               
Recuerdo que usaba un guardapolvo
Recuerdo las botellas de diferentes tipos               
Pidió a otro cliente que me llevase en su automóvil
Cuando el motor ya estaba en marcha se acercó a la cabina               
Hizo un obsequio
Y me animó para que siguiera indagando
Siguiera buscando.
El chofer no era un isleño               
Pero había llegado antes que yo
Fumaba
Tenía una casa por armar               
Veinticinco mil costaba esa casa
La armaría en el lecho del río               
"Aquí no hay dónde levantar unos palos"
"Sólo existe el lecho del río"               
Y el invierno?
"No hay que pensar en el invierno"
"No correrá más agua"               
"El agua estará en todas partes"
"Pero no en el río"               
"Los tranques..."
(Respuesta enigmática)

Pero yo estaba seguro de la catástrofe               
Descripción de la catástrofe:
Cuando asomamos al valle vimos avanzar las aguas turbulentas               
El río se llenaba rápidamente
Corrí hacia el puente
Habrían escapado los míos?               
Las aguas empezaban a apoderarse de todo
Pero aquella mujer valiente no ha sido derrotada               
Da voces
Refunfuñando despierta esa mujer maldita
No quiere salvar a sus hijos               
"Después los iré a buscar"
"Primero hay que averiguar quién destapó los tranques"               
La culpa recae sobre un zorro que andaba en busca de alimento
Lo acorralan contra la ribera               
Gime

Escupen sus ojos
Yo rescato mi hija. La acerco al fuego               
Froto su cuerpo
Mueve los pies
Trato de volverla a la vida
Pero aquello parece una caja               
De su cabeza salen llamas
Tengo que volverla al agua
Recriminaciones de la mujer               
Tú eres el culpable de todo
Tú eres el culpable de todo.




¿ Te gustó este poema? Compártelo:
Compartiendo el poema con tus amigos en facebook ayudas a la difusión de estas bellas creaciones poéticas y ayudas a dar a conocer a los poetas.




 Compartir
Redes sociales
Facebook Twitter Google Bookmark MySpace Fresqui Meneame