A mis hijos
A mi Hijos
Miro mi mano abierta,
mis cinco dedos a una palma unidos
con cinco latidos que suben
rio arriba de mis venas calientes.
Siento mi corazón,
siento mis sienes
en las noches internas con cinco gemidos
a las orillas de mi amoroso río.
Cinco surcos abiertos, anhelantes
a los besos que esperan
del árbol que les dió su semilla,
la sombra larga que cubre sus cabezas.
Son cinco, siempre cinco, eternamente cinco,
en la piel sobre mi cráneo, cinco en la noche
y en el día, cinco antes y después de haber
nacido,
cinco puñados de la tierra mía,
cinco números escritos en un signo,
cinco risas en mi melancolía, cinco serán
sus muertes y sus vidas, cinco destinos, cinco
esperanzas ante cinco caminos de la vida, y
ya serán siempre cinco mis goces y agonías
A mi Hijos
Miro mi mano abierta,
mis cinco dedos a una palma unidos
con cinco latidos que suben
rio arriba de mis venas calientes.
Siento mi corazón,
siento mis sienes
en las noches internas con cinco gemidos
a las orillas de mi amoroso río.
Cinco surcos abiertos, anhelantes
a los besos que esperan
del árbol que les dió su semilla,
la sombra larga que cubre sus cabezas.
Son cinco, siempre cinco, eternamente cinco,
en la piel sobre mi cráneo, cinco en la noche
y en el día, cinco antes y después de haber
nacido,
cinco puñados de la tierra mía,
cinco números escritos en un signo,
cinco risas en mi melancolía, cinco serán
sus muertes y sus vidas, cinco destinos, cinco
esperanzas ante cinco caminos de la vida, y
ya serán siempre cinco mis goces y agonías
