Ginger y yo.
La luna harta ya de tanta noche
se bate en retirada,
y el buho,cansado de ulular
me guiña un ojo y cierra el libro.
Es una noche larga
y los murcielagos adornan
el paisaje soñoliento ahorcandose
como brevas en una higuera,
y las estrellas van aparcando
marcha atras poco a poco
en la inmensidad,
un grillo se ahoga,
se empieza a oir el claqueteo
de cascos de mulos,
como si Ginger Rogers
estuviera a punto de doblar la esquina
pero Ginger está muerta,
y yo,
intento inventar unos cuantos versos
ésta noche
para seguir viviendo un poco más.
La luna harta ya de tanta noche
se bate en retirada,
y el buho,cansado de ulular
me guiña un ojo y cierra el libro.
Es una noche larga
y los murcielagos adornan
el paisaje soñoliento ahorcandose
como brevas en una higuera,
y las estrellas van aparcando
marcha atras poco a poco
en la inmensidad,
un grillo se ahoga,
se empieza a oir el claqueteo
de cascos de mulos,
como si Ginger Rogers
estuviera a punto de doblar la esquina
pero Ginger está muerta,
y yo,
intento inventar unos cuantos versos
ésta noche
para seguir viviendo un poco más.