TriniÁ



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TriniÁ
1
Al Museo de Sevilla
iba a diario Juan Miguel               
a copiar la maravillas
de Murillo y Rafael.
Y por las tardes, como una rosa               
de los jardines que hay en la entrá,
pintaba a Trini, pura y hermosa,              
como si fuera la Inmaculá.
Y decía el chavalillo:
«Pa que voy a entrar ahí,              
si es la Virgen de Murillo
la que tengo frente a mí».

Triniá, mi Triniá,              
la de la Puerta Real,
carita de nazarena,
con la Virgen Macarena               
yo te tengo compará;
algo tu vida envenena,
qué tienes en la mirá              
que no me pareces buena,
Triniá, mi Trini, ay... mi Triniá.
              
2
El Museo sevillano
un mal día visitó
un banquero americano               
que de Trini se prendó.
Y con el brillo de los diamantes
la sevillana quedó cegá              
y entre los brazos de aquel amante
huyó de España la Triniá.
Y ante el cuadro no acabao              
así decía el pintor:
«Tú me has hecho desgraciao,
sin ti qué voy a hacer yo».               

Triniá, mi Triniá,
la de la Puerta Real,
carita de nazarena,               
con la Virgen Macarena
yo te tengo compará;
algo tu vida envenena,               
qué tienes en la mirá
que no me pareces buena,
Triniá, mi Trini, ¡ay!... mi Triniá.