Engarce



Poemas » salvador diaz miron » engarce

Engarce
       

El misterio nocturno era      divino.
Eudora estaba como nunca bella,
y tenía en los ojos la centella,
la luz de un gozo conquistado al vino.

              

De alto balcón apostrofóme      a tino;
y rostro al cielo departí con ella
tierno y audaz, como con una estrella...
!Oh qué timbre de voz trémulo y fino!

              

¡Y aquel fruto vedado e      indiscreto
se puso el manto, se quitó el decoro,
y fue conmigo a responder a un reto!

              

¡Aventura feliz! La      rememoro
con inútil afán; y en un soneto
monto un suspiro como perla en oro.