Ninguno



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Ninguno

Tal vez soy un niño:
los muertos le causan pavura.
Sin embargo, a la muerte le clama
soltarlo de toda criatura
-niño, árbol, bestezuela-
de tántas cosas en que pulsan
corazones roídos de tristeza.
              
Es que no tiene ya qué dar
y las calles oscuras están,
y no encuentra, Señor, sér alguno
que logre, a tu vera,
ponerlo a sollozar.

                            

Versión de Carlos      López Narváez