Quince haikus
1
Acaso sea
el primer mandamiento
nuestra condena.
2
En el silencio
escuchas tu corazón.
Late deprisa.
3
No acoge armas
la paloma del verso
bajo sus alas.
4
Cuerpos en lucha.
Mutua cesión de almas.
Son los amantes.
5
Ella no está.
Recorren las mejillas
perlas de sal.
6
Estoy callado.
De mis ojos serenos
oirás: te quiero.
7
Huyen las penas.
El mundo se ilumina.
Sonrisa infantil.
8
El horizonte
de sus ardientes labios
quema mis ojos.
9
Un mar inmenso
de áridos confines
es el silencio.
10
Si existe un dios
y ha forjado este mundo,
nada es perfecto.
11
Mudas palabras.
Cuando moldeas su cuerpo
las manos hablan.
12
Algo sucede
si murmuran las olas
en el rompiente.
13
Nada más dulce
que una sonrisa tuya
cada mañana.
14
Nada me dice
ver un rostro extraño
en el espejo.
15
Tras el ocaso,
nuestras almas se visten
de eternidad.
1
Acaso sea
el primer mandamiento
nuestra condena.
2
En el silencio
escuchas tu corazón.
Late deprisa.
3
No acoge armas
la paloma del verso
bajo sus alas.
4
Cuerpos en lucha.
Mutua cesión de almas.
Son los amantes.
5
Ella no está.
Recorren las mejillas
perlas de sal.
6
Estoy callado.
De mis ojos serenos
oirás: te quiero.
7
Huyen las penas.
El mundo se ilumina.
Sonrisa infantil.
8
El horizonte
de sus ardientes labios
quema mis ojos.
9
Un mar inmenso
de áridos confines
es el silencio.
10
Si existe un dios
y ha forjado este mundo,
nada es perfecto.
11
Mudas palabras.
Cuando moldeas su cuerpo
las manos hablan.
12
Algo sucede
si murmuran las olas
en el rompiente.
13
Nada más dulce
que una sonrisa tuya
cada mañana.
14
Nada me dice
ver un rostro extraño
en el espejo.
15
Tras el ocaso,
nuestras almas se visten
de eternidad.
