Echa el cerrojo
Si algún día viene a visitarme el fantasma de hielo
con su manto de sombras,
niégale la entrada.
Aunque venga cubierto
con pieles de cordero y enseñe su patita
por debajo de la puerta.
Aunque anuncie su cita con miles de rosas
o dulces manzanas encarnadas
No le abras la puerta.
Recita una oración que envoque a la risa
o recrea con premura un manso sortilegio de luz
que lo mantenga a raya.
Que no se atreva a entrometerse de nuevo
en nuestras vidas
ahora que el sol todo lo alumbra,
que el mar está en calma
y nuestro convidado Amor ha venido para quedarse
perpetuamente
instalado en la estancia más cálida de la casa.
Si algún día viene a visitarme el fantasma de hielo
con su manto de sombras,
niégale la entrada.
Aunque venga cubierto
con pieles de cordero y enseñe su patita
por debajo de la puerta.
Aunque anuncie su cita con miles de rosas
o dulces manzanas encarnadas
No le abras la puerta.
Recita una oración que envoque a la risa
o recrea con premura un manso sortilegio de luz
que lo mantenga a raya.
Que no se atreva a entrometerse de nuevo
en nuestras vidas
ahora que el sol todo lo alumbra,
que el mar está en calma
y nuestro convidado Amor ha venido para quedarse
perpetuamente
instalado en la estancia más cálida de la casa.