Edición
Poema publicado el 08 de Marzo de 2009
Edítame un sueño encendido para ocultar.
Encuentra un dueño a tus besos, para sospechar.
Y dime que es el silencio el que explicará;
Si callas, mi voz no perdona, pues ella hablará.
No quiero perder el deseo de un siempre a un jamás,
conviertes esa alegría en un toque de sinceridad;
me veo al espejo y no siento ya tu respirar,
me encuentro en un “donde” olvidado por tu recordar.
Y eso es lo que callo cuando tengo que callar.
Y eso es lo que lloro cuando no puedo soportar.
Prometiste un cielo –mi cielo–, sin darle un final.
Yo juré regalarte alegría sin ver terminar,
tú pensaste que yo no pensaba al todo regalar:
Mi vida, mi todo, mi nada, por la felicidad.
Si he vivido buscando ese misterio en un suspirar;
creí que eras tú esa vida que no había de faltar.
Cuestan más esas ideas en un frasco de imaginar;
Realidad que te cuesta el final... la tristeza editar.
Edítame esos sueños que se empiezan a acabar,
edítame la alegría que, en tu silencio, callará,
edítame esa poesía que yo escribía por tanto amar,
edítame ese milagro que, de la fantasía, escapará,
edítame lo que quieras, pero termina con mi terminar.
Elude a un pensamiento, que en el tiempo se nos va.
Tritura mis momentos, esos momentos de un largo pasar.
Escuece tantas heridas que son mentira: atormentar,
Y respóndeme la pregunta: “¿Cuánta maldición puedes crear?”
¿Será más ese milagro enardecido por tu frialdad?
Comprende que no es tan fácil lo difícil de la calamidad,
deduce lo que siento con las lágrimas de este mirar,
entiende lo que siento con este corazón que va a estallar,
infiere mi tormento en la sonrisa falsa que trata de disimular,
siente mi sentimiento si puedes: no puedo sentir en verdad.
Harto de estar harto, me he hartado de tanto hartar,
cuerdo en mi locura, he enloquecido por no acordar.
¿Por qué pasa esto que termina? ¿Por qué mitigar
el vacío profundo que dejas y que tardaste poco en llenar?
Edítame esas palabras que hacen falta para un respirar,
edítame esas ganas de vivir que ya no quiero arriesgar,
edítame este miedo que me da ese futuro sin tu destinar,
edítame cada momento en el que tú ya no vas a participar,
edítame una carta que me conforte para no sufrir más,
edítame una vida nueva, me editaste la que tengo: mi caminar.
¡Por favor! No tardes más, ya es demasiado. ¡Comienza a editar!
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Poema publicado el 08 de Marzo de 2009
Edítame un sueño encendido para ocultar.
Encuentra un dueño a tus besos, para sospechar.
Y dime que es el silencio el que explicará;
Si callas, mi voz no perdona, pues ella hablará.
No quiero perder el deseo de un siempre a un jamás,
conviertes esa alegría en un toque de sinceridad;
me veo al espejo y no siento ya tu respirar,
me encuentro en un “donde” olvidado por tu recordar.
Y eso es lo que callo cuando tengo que callar.
Y eso es lo que lloro cuando no puedo soportar.
Prometiste un cielo –mi cielo–, sin darle un final.
Yo juré regalarte alegría sin ver terminar,
tú pensaste que yo no pensaba al todo regalar:
Mi vida, mi todo, mi nada, por la felicidad.
Si he vivido buscando ese misterio en un suspirar;
creí que eras tú esa vida que no había de faltar.
Cuestan más esas ideas en un frasco de imaginar;
Realidad que te cuesta el final... la tristeza editar.
Edítame esos sueños que se empiezan a acabar,
edítame la alegría que, en tu silencio, callará,
edítame esa poesía que yo escribía por tanto amar,
edítame ese milagro que, de la fantasía, escapará,
edítame lo que quieras, pero termina con mi terminar.
Elude a un pensamiento, que en el tiempo se nos va.
Tritura mis momentos, esos momentos de un largo pasar.
Escuece tantas heridas que son mentira: atormentar,
Y respóndeme la pregunta: “¿Cuánta maldición puedes crear?”
¿Será más ese milagro enardecido por tu frialdad?
Comprende que no es tan fácil lo difícil de la calamidad,
deduce lo que siento con las lágrimas de este mirar,
entiende lo que siento con este corazón que va a estallar,
infiere mi tormento en la sonrisa falsa que trata de disimular,
siente mi sentimiento si puedes: no puedo sentir en verdad.
Harto de estar harto, me he hartado de tanto hartar,
cuerdo en mi locura, he enloquecido por no acordar.
¿Por qué pasa esto que termina? ¿Por qué mitigar
el vacío profundo que dejas y que tardaste poco en llenar?
Edítame esas palabras que hacen falta para un respirar,
edítame esas ganas de vivir que ya no quiero arriesgar,
edítame este miedo que me da ese futuro sin tu destinar,
edítame cada momento en el que tú ya no vas a participar,
edítame una carta que me conforte para no sufrir más,
edítame una vida nueva, me editaste la que tengo: mi caminar.
¡Por favor! No tardes más, ya es demasiado. ¡Comienza a editar!
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