Doña pepina
Poema publicado el 29 de Agosto de 2009
Que poco sabrán la historia
Los pocos que quedan vivos,
Portadores de tus venas
Que llevan el mismo vino.
Que poco habremos contado
De tu historia, a los amigos,
Porque de la misma vid
Nacieron mis propios hijos.
Que poco hemos hablado
De tus surcos como hilos,
Tan prolijos cultivados
Y a baldes de amor regaste;
En cariño interminable
Como tu amor de madre.
Curvada sobre esos surcos
Yo te vi desde mi infancia,
Recogiendo hortalizas
Para poder sustentarte.
De tu dialecto Italiano,
De tu trenza enroletada,
De tus caricias de abuela,
De las manos de una madre.
De tus ojos de almendras
Como sonrisa de niño;
De tu cara angelical
De tu risa despojada.
De la llegada a estas tierras,
Traída por un hermano
Huyendo de una guerra,
Del casamiento obligado.
De tu pan y tu galleta
Que como dulces buscamos.
El sanar de tus rezos y palabras,
En largas colas, esperada
Del empacho y la ojiadura,
De lombrices solitarias,
Tus manos callosas fueron
La sanación de las almas.
De la misa dominguera
Que en tu vejez escuchabas
En la “capilla†hecha radio
Porque ya no caminabas.
De la noche en que te fuiste,
Del Canto la gallina como
Un gallo,…….raro…..;
Anunciando tu partida
A los Ángeles alados.
DOÑA PEPINA es LA MADRE
Que mi madre nos brindara,
La que hace cuarenta años
Nos custodia con su alma.
Poema publicado el 29 de Agosto de 2009
Que poco sabrán la historia
Los pocos que quedan vivos,
Portadores de tus venas
Que llevan el mismo vino.
Que poco habremos contado
De tu historia, a los amigos,
Porque de la misma vid
Nacieron mis propios hijos.
Que poco hemos hablado
De tus surcos como hilos,
Tan prolijos cultivados
Y a baldes de amor regaste;
En cariño interminable
Como tu amor de madre.
Curvada sobre esos surcos
Yo te vi desde mi infancia,
Recogiendo hortalizas
Para poder sustentarte.
De tu dialecto Italiano,
De tu trenza enroletada,
De tus caricias de abuela,
De las manos de una madre.
De tus ojos de almendras
Como sonrisa de niño;
De tu cara angelical
De tu risa despojada.
De la llegada a estas tierras,
Traída por un hermano
Huyendo de una guerra,
Del casamiento obligado.
De tu pan y tu galleta
Que como dulces buscamos.
El sanar de tus rezos y palabras,
En largas colas, esperada
Del empacho y la ojiadura,
De lombrices solitarias,
Tus manos callosas fueron
La sanación de las almas.
De la misa dominguera
Que en tu vejez escuchabas
En la “capilla†hecha radio
Porque ya no caminabas.
De la noche en que te fuiste,
Del Canto la gallina como
Un gallo,…….raro…..;
Anunciando tu partida
A los Ángeles alados.
DOÑA PEPINA es LA MADRE
Que mi madre nos brindara,
La que hace cuarenta años
Nos custodia con su alma.
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Poemas de Navidad
Poemas de Halloween
Infantiles
Perdón
Religiosos
Tristeza y Dolor
Desamor
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