Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
En el 谩nfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace l谩mpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en l谩grimas.
Amo tu plenitud. Tu cuerpo tibio
como fruta de soles sazonada.
Amo tu boca, floraci贸n de oto帽o,
que mece en mi jard铆n de primavera
su veleidosa tentaci贸n de llama.
Nada importa la estrella de tu sino
que en mi abismo se aparta.
Quiero tu vida aunque mi vida rompa,
quiero tu amor, aun cuando sea el germen
que prenda los olvidos del ma帽ana.
No se amarillan con tu claro ocaso
mis paisajes de grana;
el solo roce de tu ser me enciende
y si mi cuerpo se te ofrece en nido,
mi m贸vil coraz贸n se te holocausta.
C贸geme entre tus brazos con locura,
o b茅beme como agua,
no pienses en el lirio de la tarde,
prol贸ngate en mi vida, y que los besos
hagan temblar la noche perfumada.
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