Para siempre
Poema publicado el 15 de Diciembre de 2025
Y mientras observo tu mirada perdida
Mis lagrimas caen en la almohada escondida,
Que tantos dÃas tu respiración se iba
Y Hoy por fin deja sangrar esa herida.
Tu cuerpo perdiendo su tibies se enfrÃa
Y yo en tus pies te miro enmudecida,
Y solo pienso como de ahora en adelante será esta vida
Me enseñaste a leer, silvar, cantar y soñar;
Caminar derecha y escribir sin parar;
Pero ahora que te veo inmóvil me pongo a pensar;
Que nunca me enseñaste a sin ti estar�
y es que en vano pedà al padre celestial,
que te salvara de esa terrible agonÃa al despertar,
y tu dejaste tus ojos puestos en otro lugar,
porque nunca mas me miraron como lo hacÃas al llegar.
Y de pronto te fuiste sin poderte abrazar.
No han pasado ni dos dÃas, y ya te comienzo a extrañar,
Tus historias y chistes fomes añoro escuchar,
Que veamos desde la ventana al mar,
Y que me pidas con tu voz angelical,
Negrita mia sobame los pies con tus manos de cristal.
Recuerdo tu leche caliente, nuestras caminatas al despertar,
Y cuando estabas en primera fila para verme bailar.
Confieso que quede vacia, que me haces falta como la arena al mar,
Que te escucho en cada susurro que traspasa el ventanal;
Que nunca se me borre el recuerdo intangible de tu hablar,
Que nunca se me olvide el brillo de tu mirar,
No quiero que de mi memoria se borre tus pasos al caminar.
Y ahà está cuerpo inerte, frio y olor a muerte
Grita mi corazón por favor quiero Verte
Y me habla tu voz en mi mente,
Negrita esta vez es para Siempre.
¿ Te gustó este poema? Compártelo:
Poema publicado el 15 de Diciembre de 2025
Y mientras observo tu mirada perdida
Mis lagrimas caen en la almohada escondida,
Que tantos dÃas tu respiración se iba
Y Hoy por fin deja sangrar esa herida.
Tu cuerpo perdiendo su tibies se enfrÃa
Y yo en tus pies te miro enmudecida,
Y solo pienso como de ahora en adelante será esta vida
Me enseñaste a leer, silvar, cantar y soñar;
Caminar derecha y escribir sin parar;
Pero ahora que te veo inmóvil me pongo a pensar;
Que nunca me enseñaste a sin ti estar�
y es que en vano pedà al padre celestial,
que te salvara de esa terrible agonÃa al despertar,
y tu dejaste tus ojos puestos en otro lugar,
porque nunca mas me miraron como lo hacÃas al llegar.
Y de pronto te fuiste sin poderte abrazar.
No han pasado ni dos dÃas, y ya te comienzo a extrañar,
Tus historias y chistes fomes añoro escuchar,
Que veamos desde la ventana al mar,
Y que me pidas con tu voz angelical,
Negrita mia sobame los pies con tus manos de cristal.
Recuerdo tu leche caliente, nuestras caminatas al despertar,
Y cuando estabas en primera fila para verme bailar.
Confieso que quede vacia, que me haces falta como la arena al mar,
Que te escucho en cada susurro que traspasa el ventanal;
Que nunca se me borre el recuerdo intangible de tu hablar,
Que nunca se me olvide el brillo de tu mirar,
No quiero que de mi memoria se borre tus pasos al caminar.
Y ahà está cuerpo inerte, frio y olor a muerte
Grita mi corazón por favor quiero Verte
Y me habla tu voz en mi mente,
Negrita esta vez es para Siempre.
¿ Te gustó este poema? Compártelo:
Compartiendo el poema con tus amigos en facebook ayudas a la difusión de estas bellas creaciones poéticas y ayudas a dar a conocer a los poetas.
