La mujer
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
La mujer llena de hijos no tenÃa donde vivir
Una mujer que era madre, que era hermana
Esposa no era, habÃa sido
Una maldición pesaba sobre ella
Sobre su cabeza pesaba un cielo lleno de nubes
Y sobre sus pies pesaba todo
Yo estaba ahà de paso
Una especie de antimujer que lo vislumbra todo
El otro platillo de la balanza
Pues podÃa ser hijo como que efectivamente lo era
PodÃa ser padre, hermano
PodÃa ser esposo.
La mujer habÃa elegido el lecho de un rÃo para levantar sus tablas
Los utensilios domésticos yacÃan amontonados
Paisajes, matorrales se veÃan
Se veÃan piedras.
Todo esto ocurrÃa en el corazón de una isla
Qué isla era aquella dios santo
Dios Santo
quién era yo para reÃrme de Cronos
Preguntaba a la hija idiota qué es aquello
Apuntando con el Ãndice hacia unos cerros próximos
¡Nieve! respondÃa ella
Correcto, era nieve. En verdad era nieve.
Me daba vuelta y sin dejar de reÃr preguntaba de nuevo
Mirando ahora hacia el otro confÃn.
Nieve respondÃa de nuevo.
Estábamos rodeados de nieve
Pero era el corazón del verano.
Pensamiento profético:
Toda esta gente va a desaparecer.
Pensé que esa gente podÃa desaparecer
Los hijos mayores podÃan ser hermanos
Porque la sangre se habÃa mezclado hacÃa tiempo
Los hijos mayores hablaban
DecÃan frases
PartirÃan ellos
Ellos se presentaban en forma de imágenes
Tomaban sus sombreros y se retiraban.
"El frÃo los hará desaparecer"
Ese pensamiento siniestro se apoderó de mÃ
El lecho del rÃo se llenará de agua
Etc., etc.
Entonces yo partà en busca de vÃveres
Prometà volver con algo seguro
HacÃa esfuerzos para no fracasar
Pero las piernas me temblaban
Salà al camino
Pero no, felizmente no
Aquélla no era una tierra desolada.
A ambos lados del camino descubrà chozas
Los pequeños palacios de los campesinos
Chozas miserables es cierto
Pero chozas de tierra: no de tablas
Poco a poco me fui acercando a ellas
De ellas salÃa humo
Con el rabo del ojo vi un corredor
Ensayé una pregunta, fracasé
Ensayé otra pregunta que extraje del fondo del espÃritu
Fracasé
Aquellas mujeres me enjuiciaban
Dios Santo para qué me enjuiciaban aquellas mujeres
Si yo sólo era un transeúnte
Un quijote que no conoce los caminos
(Con el nombre de la isla me hubiera bastado)
Pero ellas hacÃan muecas
Se reirÃan seguramente
Pregunté dónde podrÃa alquilar una casa
Habrá por aquà una casa que se alquile?
La imagen de la mujer anterior no desaparecÃa
Yo trabajaba para ella
SufrÃa posiblemente sufrÃa
QuerÃa sacarla del abismo
Seguà entonces por los caminos
El camino mismo me hacÃa marchar
Deambulando siempre
Sin perder completamente las esperanzas
Siempre mirando hacia atrás
Llegué a un villorrio
Pero las chozas habÃan sido quemadas
Solo quedaban los esqueletos
En un recodo del camino encontré una posada
Un anciano que vendÃa menestras
VendÃa vino
Descripción del anciano:
Recuerdo que usaba un guardapolvo
Recuerdo las botellas de diferentes tipos
Pidió a otro cliente que me llevase en su automóvil
Cuando el motor ya estaba en marcha se acercó a la cabina
Hizo un obsequio
Y me animó para que siguiera indagando
Siguiera buscando.
El chofer no era un isleño
Pero habÃa llegado antes que yo
Fumaba
TenÃa una casa por armar
Veinticinco mil costaba esa casa
La armarÃa en el lecho del rÃo
"Aquà no hay dónde levantar unos palos"
"Sólo existe el lecho del rÃo"
Y el invierno?
"No hay que pensar en el invierno"
"No correrá más agua"
"El agua estará en todas partes"
"Pero no en el rÃo"
"Los tranques..."
(Respuesta enigmática)
Pero yo estaba seguro de la catástrofe
Descripción de la catástrofe:
Cuando asomamos al valle vimos avanzar las aguas turbulentas
El rÃo se llenaba rápidamente
Corrà hacia el puente
HabrÃan escapado los mÃos?
Las aguas empezaban a apoderarse de todo
Pero aquella mujer valiente no ha sido derrotada
Da voces
Refunfuñando despierta esa mujer maldita
No quiere salvar a sus hijos
"Después los iré a buscar"
"Primero hay que averiguar quién destapó los tranques"
La culpa recae sobre un zorro que andaba en busca de alimento
Lo acorralan contra la ribera
Gime
Escupen sus ojos
Yo rescato mi hija. La acerco al fuego
Froto su cuerpo
Mueve los pies
Trato de volverla a la vida
Pero aquello parece una caja
De su cabeza salen llamas
Tengo que volverla al agua
Recriminaciones de la mujer
Tú eres el culpable de todo
Tú eres el culpable de todo.
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Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
La mujer llena de hijos no tenÃa donde vivir
Una mujer que era madre, que era hermana
Esposa no era, habÃa sido
Una maldición pesaba sobre ella
Sobre su cabeza pesaba un cielo lleno de nubes
Y sobre sus pies pesaba todo
Yo estaba ahà de paso
Una especie de antimujer que lo vislumbra todo
El otro platillo de la balanza
Pues podÃa ser hijo como que efectivamente lo era
PodÃa ser padre, hermano
PodÃa ser esposo.
La mujer habÃa elegido el lecho de un rÃo para levantar sus tablas
Los utensilios domésticos yacÃan amontonados
Paisajes, matorrales se veÃan
Se veÃan piedras.
Todo esto ocurrÃa en el corazón de una isla
Qué isla era aquella dios santo
Dios Santo
quién era yo para reÃrme de Cronos
Preguntaba a la hija idiota qué es aquello
Apuntando con el Ãndice hacia unos cerros próximos
¡Nieve! respondÃa ella
Correcto, era nieve. En verdad era nieve.
Me daba vuelta y sin dejar de reÃr preguntaba de nuevo
Mirando ahora hacia el otro confÃn.
Nieve respondÃa de nuevo.
Estábamos rodeados de nieve
Pero era el corazón del verano.
Pensamiento profético:
Toda esta gente va a desaparecer.
Pensé que esa gente podÃa desaparecer
Los hijos mayores podÃan ser hermanos
Porque la sangre se habÃa mezclado hacÃa tiempo
Los hijos mayores hablaban
DecÃan frases
PartirÃan ellos
Ellos se presentaban en forma de imágenes
Tomaban sus sombreros y se retiraban.
"El frÃo los hará desaparecer"
Ese pensamiento siniestro se apoderó de mÃ
El lecho del rÃo se llenará de agua
Etc., etc.
Entonces yo partà en busca de vÃveres
Prometà volver con algo seguro
HacÃa esfuerzos para no fracasar
Pero las piernas me temblaban
Salà al camino
Pero no, felizmente no
Aquélla no era una tierra desolada.
A ambos lados del camino descubrà chozas
Los pequeños palacios de los campesinos
Chozas miserables es cierto
Pero chozas de tierra: no de tablas
Poco a poco me fui acercando a ellas
De ellas salÃa humo
Con el rabo del ojo vi un corredor
Ensayé una pregunta, fracasé
Ensayé otra pregunta que extraje del fondo del espÃritu
Fracasé
Aquellas mujeres me enjuiciaban
Dios Santo para qué me enjuiciaban aquellas mujeres
Si yo sólo era un transeúnte
Un quijote que no conoce los caminos
(Con el nombre de la isla me hubiera bastado)
Pero ellas hacÃan muecas
Se reirÃan seguramente
Pregunté dónde podrÃa alquilar una casa
Habrá por aquà una casa que se alquile?
La imagen de la mujer anterior no desaparecÃa
Yo trabajaba para ella
SufrÃa posiblemente sufrÃa
QuerÃa sacarla del abismo
Seguà entonces por los caminos
El camino mismo me hacÃa marchar
Deambulando siempre
Sin perder completamente las esperanzas
Siempre mirando hacia atrás
Llegué a un villorrio
Pero las chozas habÃan sido quemadas
Solo quedaban los esqueletos
En un recodo del camino encontré una posada
Un anciano que vendÃa menestras
VendÃa vino
Descripción del anciano:
Recuerdo que usaba un guardapolvo
Recuerdo las botellas de diferentes tipos
Pidió a otro cliente que me llevase en su automóvil
Cuando el motor ya estaba en marcha se acercó a la cabina
Hizo un obsequio
Y me animó para que siguiera indagando
Siguiera buscando.
El chofer no era un isleño
Pero habÃa llegado antes que yo
Fumaba
TenÃa una casa por armar
Veinticinco mil costaba esa casa
La armarÃa en el lecho del rÃo
"Aquà no hay dónde levantar unos palos"
"Sólo existe el lecho del rÃo"
Y el invierno?
"No hay que pensar en el invierno"
"No correrá más agua"
"El agua estará en todas partes"
"Pero no en el rÃo"
"Los tranques..."
(Respuesta enigmática)
Pero yo estaba seguro de la catástrofe
Descripción de la catástrofe:
Cuando asomamos al valle vimos avanzar las aguas turbulentas
El rÃo se llenaba rápidamente
Corrà hacia el puente
HabrÃan escapado los mÃos?
Las aguas empezaban a apoderarse de todo
Pero aquella mujer valiente no ha sido derrotada
Da voces
Refunfuñando despierta esa mujer maldita
No quiere salvar a sus hijos
"Después los iré a buscar"
"Primero hay que averiguar quién destapó los tranques"
La culpa recae sobre un zorro que andaba en busca de alimento
Lo acorralan contra la ribera
Gime
Escupen sus ojos
Yo rescato mi hija. La acerco al fuego
Froto su cuerpo
Mueve los pies
Trato de volverla a la vida
Pero aquello parece una caja
De su cabeza salen llamas
Tengo que volverla al agua
Recriminaciones de la mujer
Tú eres el culpable de todo
Tú eres el culpable de todo.
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