La mamadre
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
La mamadre viene por ah铆,
con zuecos de madera. Anoche
sopl贸 el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aull贸 la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la ma帽ana
de sol helado, llega
mi mamadre, do帽a
Trinidad Marverde,
dulce como la t铆mida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apag谩ndose,
encendi茅ndose
para que todos vean el camino.
Oh dulce mamadre
-nunca pude
decir madrastra-,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abr铆 el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad m谩s 煤til:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y all铆 te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el 谩spero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un r铆o de diamantes.
Ay mam谩, c贸mo pude
vivir sin recordarte
cada minuto m铆o?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocin贸, planch贸, lav贸,
sembr贸, calm贸 la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya pod铆a
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al peque帽o ata煤d
donde por vez primera estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.
De "Memorial de Isla negra" 1966
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Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
La mamadre viene por ah铆,
con zuecos de madera. Anoche
sopl贸 el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aull贸 la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la ma帽ana
de sol helado, llega
mi mamadre, do帽a
Trinidad Marverde,
dulce como la t铆mida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apag谩ndose,
encendi茅ndose
para que todos vean el camino.
Oh dulce mamadre
-nunca pude
decir madrastra-,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abr铆 el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad m谩s 煤til:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y all铆 te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el 谩spero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un r铆o de diamantes.
Ay mam谩, c贸mo pude
vivir sin recordarte
cada minuto m铆o?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocin贸, planch贸, lav贸,
sembr贸, calm贸 la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya pod铆a
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al peque帽o ata煤d
donde por vez primera estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.
De "Memorial de Isla negra" 1966
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