Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
A Jes煤s Villalpando
Mi madrina invitaba a mi prima 脕gueda
a que pasara el d铆a con nosotros,
y mi prima llegaba
con un contradictorio
prestigio de almid贸n y de temible
luto ceremonioso.
脕gueda aparec铆a, resonante
de almid贸n, y sus ojos
verdes y sus mejillas rubicundas
me proteg铆an contra el pavoroso luto...
Yo era rapaz
y conoc铆a la o por lo redondo,
y 脕gueda que tej铆a
mansa y perseverante en el sonoro
corredor, me causaba
calosfr铆os ignotos...
(Creo que hasta la debo la costumbre
heroicamente insana de hablar solo.)
A la hora de comer, en la penumbra
quieta del refectorio,
me iba embelesando un quebradizo
sonar intermitente de vajilla
y el timbre caricioso
de la voz de mi prima.
脕gueda era
(luto, pupilas verdes y mejillas
rubicundas) un cesto policromo
de manzanas y uvas
en el 茅bano de un armario a帽oso.
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