Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008
Quisiera abrir mis venas bajo los durazneros,
en aquel distraÃdo verano de mi boca.
Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros,
lenta rueda comida por agrias amapolas.
Yo te ignoraba fina colmena vigilante.
RÃo de mariposas naciendo en mi cintura.
Y apartaba las yemas, el temblor de los álamos,
y el viento que venÃa con máscara de uvas.
Yo no quise borrarme cuando no te miraba
pero me sostenÃas, fresca mano de olivo.
Estrella navegante no pude ver tu borda
pero me atravesaste como a un mar distraÃdo.
Ahora te descubro, tan herido extranjero,
paraÃso cortado, esfera de mi sangre.
Una hierba de hierro me atraviesa la cara...
Sólo ahora mis ojos desheredados se abren.
Ahora que no puedo derruir tu frontera
debajo de mi frente, detrás de mis palabras.
Tocar mi vieja sombra poblada de azahares,
mi ciego corazón perdido en la manzana...
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