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Elogio de mi cuerpo - Poemas de Alaíde Foppa



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Elogio de mi cuerpo
Poema publicado el 10 de Noviembre de 2008

1. LOS OJOS

Mínimos lagos tranquilos        
donde tiembla la chispa
de mis pupilas
y cabe todo
el esplendor del día.        
Límpidos espejos
que enciende la alegría
de los colores.
Ventanas abiertas        
ante el lento paisaje
del tiempo.
Lagos de lágrimas nutridos
y de remotos naufragios.        
Nocturnos lagos dormidos
habitados por los sueños,
aún fulgurantes        
bajo los párpados cerrados.

              

* * *

              

       2.      LAS CEJAS

Las breves alas
tendidas sobre mis párpados
sólo abrigan        
el espacio escaso
en el que flota
una interrogación latente,
al que asoma        
un permanente asombro.

              

* * *

       

3. LA NARIZ

Casi un apéndice
en la serena geometría        
de mi rostro,
única recta
en la gama de curvas suaves,
el sutil instrumento        
que me une al aire.
Cándidos olores
acres aromas
densas fragancias        
de flores y de especias
-desde el anís hasta el jazmín-
aspira trepidante        
mi nariz.

       


* * *
       

4. LA BOCA

Entre labio y labio
cuánta dulzura guarda        
mi boca abierta al beso,
estuche en que los dientes
muerden vívidos frutos,        
cuenca que se llena
de jugos intensos
de ágiles vinos
de agua fresca,        
donde la lengua
leve serpiente de delicias
blandamente ondula,        
y se anida el milagro
de la palabra.

              

* * *

       
5. LAS OREJAS

Como dos hojas
de un árbol ajeno        
nacen a los lados
de mi cabeza.
Por el tallo escondido
se desliza        
la opulencia
de los sonidos,
me alcanzan
las vivas voces
que me llaman.

       


* * *
       

6. EL PELO

Dulce enredadera serpentina,        
única vegetación
en la tierra tierna de mi cuerpo,
hierba fina        
que sigue creciendo
sensible a la primavera,
ala de sombra
contra mi sien,        
leve abrigo sobre la nuca.
Para mi nostalgia de ave
mi penacho de plumas.

       


* * *
       

7. LAS MANOS

Las manos
débiles, inciertas,        
parecen
vanos objetos
para el brillo de los anillos,
sólo las llena        
lo perdido,
se tienden al árbol
que no alcanzan,
pero me dan el agua        
de la mañana,
y hasta el rosado
retoño de mis uñas
llega el latido.

       


* * *
       

8. LOS PIES

Ya que no tengo alas,        
me bastan
mis pies que danzan
y que no acaban
de recorrer el mundo.        
Por praderas en flor
corrió mi pie ligero,
dejó su huella
en la húmeda arena,        
buscó perdidos senderos,
holló las duras aceras
de las ciudades        
y sube por escaleras
que no sabe a donde llegan.

       


* * *
       

9. LOS SENOS

Son dos plácidas colinas        
que apenas mece mi aliento,
son dos frutos delicados
de pálidas venaduras,        
fueron dos copas llenas
próvidas y nutricias
en la plena estación        
y siguen alimentando
dos flores en botón.

       


* * *
       

10. LA CINTURA

Es el puente cimbreante        
que reune
dos mitades diferentes,
es el tallo flexible
que mantiene        
el torso erguido,
inclina mi pecho
rendido
y gobierna el muelle        
oscilar de la cadera.
Agradecida
adorno mi cintura
con un lazo de seda.

       


* * *        


11. EL SEXO

Oculta rosa palpitante        
en el oscuro surco,
pozo de estremecida alegría
que incendia en un instante        
el turbio curso de mi vida,
secreto siempre inviolado,
fecunda herida.

       


* * *
       

12. LA PIEL

Es tan frágil la trama        
que la rasga una espina,
tan vulnerable
que la quema el sol,
tan susceptible        
que la eriza el frío.
Pero también percibe
mi piel delgada
la dulce gama        
de las caricias,
y mi cuerpo sin ella
sería una llaga desnuda.

       


* * *
       

13. LOS HUESOS

Alabo
el tibio ropaje        
la apariencia
el fugitivo semblante.
Y casi olvido
la obediente armazón        
que me sostiene,
el maniquí ingenioso,
el ágil esqueleto
que me lleva.

       


* * *
       

14. EL CORAZÓN

Dicen que es del tamaño        
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha        
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,        
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.

       


* * *
       

15. LAS VENAS

La floración azulada        
de las venas
dibuja laberintos
misteriosos
bajo la cera de mi piel.        
Tenue hidrografía
apenas aparente,
ágiles cauces que conducen        
deseos y venenos
y entrañable alimento.

       


* * *
       

16. LA SANGRE

Secreto corre el torrente        
de mi sangre rápida.
Inmenso es el río
que en subterráneos meandros        
madura
y nutre el ámbito
de mi vida profunda.
La cálida corriente        
que me inunda
en la flor de la herida
se derrama.

       


* * *
       

17. EL SUEÑO

En tan blando nido        
mi corazón descansa,
ni lo asombran
los perdidos fantasmas
que se asoman.        
Pasa por mi sueño
la ola calma
de mi respiro.
En tanto olvido        
el tiempo de mañana
se prepara,
mientras estoy viviendo
efímera muerte.

       


* * *
       

18. EL ALIENTO

No se de donde viene        
el viento que me lleva,
el suspiro que me consuela,
el aire que acompasadamente        
mueve mi pecho
y alienta
mi invisible vuelo.
Yo soy apenas        
la planta que se estremece
por la brisa,
el sumiso instrumento,        
la grácil flauta
que resuena
por un soplo de viento.
       

              


       




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