Ana



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Ana

He vuelto al puerto tropical      que un día
miró el reposo de mi sed liviana
bajo la sombra de tus brazos. Ana,
tu boca era una fruta al medio día.

       

Después amor y estío en      romería.
Viajes por hielo en el borgoña grana.
Y tras el vino, la caricia vana.
Mío el desdén y tuya la porfía.

       

Hoy de otro cuerpo mi placer      se ufana.
Al "Café de los guamos" todavía
llega en vinos nocturnos la mañana.

       

Pero un dolor invade mi      alegría:
no haberte amado cuando fuiste mía
y amarte ahora que te sé lejana.