Fuga de san juan de la cruz
No hay noche más oscura para el alma
del hombre que estar preso de unas leyes
injustas o arbitrarias. Juan de Yepes,
por la alquimia de la alta poesía,
ha vislumbrado el sol de lo divino
y ha sido encerrado en una cárcel
por aquellos que, ciegos de soberbia,
no entienden que Dios ama a quien lo ama.
En la rama del árbol de los sueños
canta, inefable y solitario, un pájaro
que lo reclama hacia la libertad.
Y una sombra desciende por el muro
y se pierde en el mudo laberinto
de las místicas sombras de la noche...
(Santander, 23 de octubre de 2008)
No hay noche más oscura para el alma
del hombre que estar preso de unas leyes
injustas o arbitrarias. Juan de Yepes,
por la alquimia de la alta poesía,
ha vislumbrado el sol de lo divino
y ha sido encerrado en una cárcel
por aquellos que, ciegos de soberbia,
no entienden que Dios ama a quien lo ama.
En la rama del árbol de los sueños
canta, inefable y solitario, un pájaro
que lo reclama hacia la libertad.
Y una sombra desciende por el muro
y se pierde en el mudo laberinto
de las místicas sombras de la noche...
(Santander, 23 de octubre de 2008)
