Poeta y museólogo mexicano nacido en Tabasco en 1899.
Viajero apasionado y poeta de recintos cerrados, fue cantor de los grandes ríos, de la selva y el sol.
Ocupó varios cargos importantes en diferentes museos, fue profesor de literatura e historia y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Ocupó además la presidencia del Consejo Latinoamericano de escritores con sede en Roma.
La mejor definición del poeta la da Octavio Paz: "Gran poeta, Pellicer nos enseñó a mirar el mundo con otros ojos y al hacerlo modificó la poesía mexicana. Su obra, toda una poesía con su pluralidad de géneros, se resuelve en una luminosa metáfora, en una interminable alabanza del mundo: Pellicer es el mismo de principio a fin".
«Piedra de sacrificios» en 1924, «Hora de junio» en 1937, «Exágonos» en 1941, «Subordinaciones» en 1948 y «Con palabras y fuego» en 1963, hacen parte de su extensa
obra poética.
Falleció en 1977.
Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa pue...
Tú eres más mis ojos porque ves
lo que en mis ojos llevo de tu vida.
Y así...
¿Qué harás? ¿En que momento
tus ojos pensarán en mis caricias?
¿Y frente a...
Antes que otro poema
-del mar, de la tierra o del cielo-
venga a ceñir mi voz, a tu espera...
Agua crepuscular, agua sedienta,
se te van como sílabas los pájaros tardíos....
¿En qué rayo de luz, amor ausente
tu ausencia se posó? Toda en mis ojos
brilla la desnudez...
Amor sin nombre, ámbito destino
de ser y de no estar. Tu pronto asedio
sostiene mi dolor y...
Mi voluntad de ser no tiene cielo;
sólo mira hacia abajo y sin mirada.
¿Luz de la tarde o ...
Esta barca sin remos es la mía.
Al viento, al viento, al viento solamente
le ha entregado ...