Soneto l
Tú que eres el Amor de la insistencia,
aletean a tu contorno los halos osados
como los laboriosos pichones heraldos
que donan dos letras a correspondencia.
Mi ósculo acaricia tus labios encarnados
como los rascacielos besan el garzo cielo,
como el arco iris besa los oteros soleados.
¡Ay cielo, cómo te amo Venus de Milo !
Tu amor es como la brizna de la luna
y es absurdo confundirte con la galaxia.
¡Flor de almendro, eres algodón de cuna!
En el horizonte, la marea está alta,
el mirlo acuático espera la llegada
de la cigüeña nacárea y esculturada.
Enero 14, 2007
Tú que eres el Amor de la insistencia,
aletean a tu contorno los halos osados
como los laboriosos pichones heraldos
que donan dos letras a correspondencia.
Mi ósculo acaricia tus labios encarnados
como los rascacielos besan el garzo cielo,
como el arco iris besa los oteros soleados.
¡Ay cielo, cómo te amo Venus de Milo !
Tu amor es como la brizna de la luna
y es absurdo confundirte con la galaxia.
¡Flor de almendro, eres algodón de cuna!
En el horizonte, la marea está alta,
el mirlo acuático espera la llegada
de la cigüeña nacárea y esculturada.
Enero 14, 2007