Tiempo
Quiero pensar que el tiempo puede curarlo todo
pasan imágenes, pasan recuerdos, pasan momentos,
el tiempo no logra a veces
cerrar las llagas sangrientas y abiertas que existen en mi memoria.
Veo un horizonte azul, así como uno negro
pasa la vida como un escáner de supermercado
así veo pasar a cada persona que he ido conociendo a través del tiempo.
Cierro los ojos y el aroma me persigue
la sutileza del terciopelo, aún lo siento,
se puede inclusive sentir un viaje al pasado
y que uno sigue siendo el mismo.
El reflejo imperfecto queda desfigurado
con la vida cotidiana que enajena
el flujo de la mente.
La vorágine de antaño
hoy es la paz
con la que tal vez nunca soñé
y que se ha vuelto mi realidad.
Lucho con los fantasmas del recuerdo
se aglomeran, se amotinan
no caben en un contenedor
renuncian a ser una fumarola eterna,
eventualmente hace erupción.
No hay ceniza que se funda con tu pensamiento
ni roca incandescente que no toque
el umbral de tu dolor
ni fuego que no queme tus heridas.
Nada apaga al alarido que viene de tus entrañas
nada calla el infierno que vives dentro
nada olvida el tormento perpetuo
nada sufre la traición del corazón.
Quiero pensar que el tiempo puede curarlo todo
pasan imágenes, pasan recuerdos, pasan momentos,
el tiempo no logra a veces
cerrar las llagas sangrientas y abiertas que existen en mi memoria.
Veo un horizonte azul, así como uno negro
pasa la vida como un escáner de supermercado
así veo pasar a cada persona que he ido conociendo a través del tiempo.
Cierro los ojos y el aroma me persigue
la sutileza del terciopelo, aún lo siento,
se puede inclusive sentir un viaje al pasado
y que uno sigue siendo el mismo.
El reflejo imperfecto queda desfigurado
con la vida cotidiana que enajena
el flujo de la mente.
La vorágine de antaño
hoy es la paz
con la que tal vez nunca soñé
y que se ha vuelto mi realidad.
Lucho con los fantasmas del recuerdo
se aglomeran, se amotinan
no caben en un contenedor
renuncian a ser una fumarola eterna,
eventualmente hace erupción.
No hay ceniza que se funda con tu pensamiento
ni roca incandescente que no toque
el umbral de tu dolor
ni fuego que no queme tus heridas.
Nada apaga al alarido que viene de tus entrañas
nada calla el infierno que vives dentro
nada olvida el tormento perpetuo
nada sufre la traición del corazón.
